Patrimonio Inmaterial
Fabricación de Cencerros (Arte Cencerrera)
La fabricación artesanal de cencerros en Alcáçovas, Viana do Alentejo, inscrita por la UNESCO en 2015 en la Lista del Patrimonio que necesita salvaguardia urgente.
La fabricación de cencerros es un oficio metalúrgico tradicional del Alentejo, cuyo epicentro es la villa de Alcáçovas, en el municipio de Viana do Alentejo (distrito de Évora). El 1 de diciembre de 2015, durante la 10ª sesión del Comité Intergubernamental reunido en Windhoek, Namibia, la UNESCO inscribió el “arte cencerrero” en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que necesita salvaguardia urgente — distinción que reconoce simultáneamente el valor de una técnica milenaria y la fragilidad de su transmisión.
Un idiófono que da voz al paisaje
El cencerro es un instrumento idiófono de percusión, formado por una campana de chapa de hierro con un badajo interno suspendido, que se sujeta por una correa de cuero al cuello de los animales. No sirve solo para localizar y conducir el ganado: la variedad de tamaños, espesores y afinaciones crea verdaderos conjuntos sonoros que, a lo largo de los siglos, moldearon la banda sonora de los campos alentejanos. Cada rebaño transporta una combinación de timbres distinta, permitiendo al pastor reconocer sus animales a distancia e incluso de noche.
El sonido del cencerro no es un efecto accesorio, sino un lenguaje afinado: el maestro cencerrero trabaja tanto la forma como el tono, ajustando la pieza hasta obtener la nota deseada.
La técnica del maestro cencerrero
El proceso es íntegramente manual y exige larga aprendizaje. Se parte de una chapa de hierro que es cortada, martillada en frío y doblada sobre el yunque hasta adquirir la forma de copa. Sobre el hierro se aplican pequeñas porciones de cobre o estaño y se envuelve la pieza en una mezcla de barro y paja. Sigue la cocción en horno y el temple por inmersión rápida en agua fría, que funde el revestimiento metálico al hierro. Por último, se retira el barro quemado, se pule la pieza y se afina su sonido. Toda esta pericia se transmitía tradicionalmente en el seno de la familia, de padres a hijos, en pequeños talleres.
Un saber en riesgo
La candidatura, promovida por el Municipio de Viana do Alentejo y por la Junta de Parroquia de Alcáçovas con el apoyo de la entidad regional de turismo, subrayó que el oficio se ha vuelto económicamente insostenible. Las nuevas formas de gestión ganadera redujeron la necesidad de pastores y de cencerros, y la competencia de piezas industriales más baratas agravó el declive. A la fecha de la inscripción quedaban solo unas once talleres y trece cencerreros en actividad, la mayoría con más de 70 años. La clasificación de la UNESCO buscó invertir esta tendencia, incentivando la formación de nuevos artesanos y la valoración del cencerro como objeto cultural y turístico — una dinámica visible en la actividad del Museo del Cencerro de Alcáçovas.
La fabricación de cencerros integra el conjunto de manifestaciones portuguesas reconocidas en el ámbito del patrimonio cultural inmaterial en Portugal, junto a expresiones alentejanas como el Cante Alentejano y prácticas transfronterizas como la Dieta Mediterránea. Junto a la dimensión sonora y técnica, la manufactura de cencerros constituye hoy uno de los casos más emblemáticos de salvaguardia activa de un oficio tradicional en riesgo de desaparición.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es un cencerro?
- Es un idiófono de percusión con badajo interno, hecho de chapa de hierro, suspendido por una correa al cuello del ganado. Los pastores lo utilizaban para localizar y conducir a los animales.
- ¿Dónde se fabrican los cencerros en el Alentejo?
- El principal centro de producción es la villa de Alcáçovas, parroquia del municipio de Viana do Alentejo, en el distrito de Évora, considerada la capital portuguesa del cencerro.
- ¿Por qué la UNESCO clasificó la fabricación de cencerros como patrimonio a salvaguardar?
- En 2015 la UNESCO lo inscribió en la Lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que necesita salvaguardia urgente, por quedar pocos maestros cencerreros y porque el declive del pastoreo tradicional amenaza la continuidad del oficio.