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Artes Decorativas y Bellas Artes en Portugal

Las artes decorativas y las bellas artes constituyen uno de los capítulos más ricos del patrimonio cultural portugués. Bajo esta designación se reúne el conjunto de las artes aplicadas —azulejo, orfebrería, talla dorada, mobiliario, loza, porcelana y textiles— y las bellas artes que dialogan con ellas, desde la pintura hasta la escultura. Más que objetos aislados, hablan de una sensibilidad que cruzó influencias europeas y orientales y que se afirmó, a lo largo de cinco siglos, como rasgo identitario nacional.

Un territorio de muchas materias

El azulejo es el dominio más reconocible. Llegado a la corte de D. Manuel I a finales del siglo XV, a partir de modelos hispanomoriscos de Sevilla, ganó autonomía cuando, hacia 1560, surgieron en Lisboa talleres que dominaban la técnica de la loza de origen italiano. A partir de ahí, grandes paneles encargados por la nobleza y el clero cubrieron paredes de iglesias, conventos, solares y jardines, en un recorrido que une el estilo manuelino con la monumentalidad barroca y la racionalidad del pombalino.

Junto al azulejo, la orfebrería dio a Portugal algunas de sus obras maestras absolutas. La Custodia de Belém, encargada por D. Manuel I para el Mosteiro dos Jerónimos y tradicionalmente atribuida a Gil Vicente, fue labrada con el oro del tributo de Quíloa traído por Vasco da Gama, sintetizando en un solo objeto el esplendor del arte y la memoria de los Descubrimientos.

En el Barroco portugués, escultura, talla, pintura, azulejo, embutidos de mármore y orfebrería dejan de ser artes separadas: convergen para hacer del templo una verdadera obra de arte total.

La talla dorada es, en ese sentido, un fenómeno casi nacional. Escultura en madera de roble y castaño cubierta por finísima lámina de oro, alcanzó su apogeo entre aproximadamente 1690 y 1790, revistiendo capillas mayores y retablos con una exuberancia sin parangón en Europa.

La loza portuguesa, afianzada en el siglo XVII, ocupa un lugar singular en la historia de la cerámica europea: fue la primera en interpretar la porcelana china, fusionando motivos orientales con temas y gusto nacionales en un estilo híbrido e inconfundible. Esta vocación cerámica se prolonga en la tradición popular, aún viva, del figurado de barro de Estremoz y de la loza negra de Bisalhães, ambos reconocidos como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO.

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Preguntas frecuentes

¿Qué son las artes decorativas en Portugal?
Designan el conjunto de las artes aplicadas a objetos y superficies de uso u ornamento —azulejo, orfebrería, talla dorada, mobiliario, loza, porcelana y textiles— producidas en Portugal principalmente entre los siglos XV y XVIII y aún hoy vivas en oficios tradicionales.
¿Dónde se puede ver la colección más completa de artes decorativas portuguesas?
El Museu Nacional do Azulejo, en Lisboa, reúne lo mejor de la azulejería, mientras que el Museu Nacional de Arte Antiga concentra orfebrería, pintura, mobiliario y loza de los siglos XV al XVIII, incluyendo la célebre Custodia de Belém.
¿Por qué el azulejo es considerado un arte identitario portugués?
Por cinco siglos de producción continua y por una escala monumental única en Europa: el azulejo revistió iglesias, conventos, palacios y fachadas urbanas, integrándose en la propia arquitectura como ninguna otra tradición cerámica europea.

Fuentes

  1. Museu Nacional do Azulejo — Wikipédia
  2. Custódia de Belém — Museu Nacional de Arte Antiga
  3. Talha dourada — Wikipédia