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Restitución del patrimonio colonial y la descolonización de los museos

El debate portugués sobre la restitución de bienes culturales a las antiguas colonias y la descolonización de los museos: contexto internacional, casos y obstáculos.

La devolución de bienes culturales a las antiguas colonias es uno de los debates más sensibles del mundo de los museos europeos. En Portugal, durante mucho tiempo, dominó el silencio: mientras Alemania, Reino Unido, Francia, Bélgica y Países Bajos abrían inventarios, investigaban la procedencia y firmaban acuerdos de restitución, las colecciones coloniales portuguesas permanecieron en gran medida sin estudiar y sin inventariar públicamente. El tema comenzó a ganar visibilidad pública solo en los últimos años, saliendo de los círculos académicos y activistas hacia el espacio político.

Del contexto internacional al caso portugués

El punto de inflexión internacional fue el informe encargado en 2018 por el presidente francés Emmanuel Macron al economista senegalés Felwine Sarr y a la historiadora de arte Bénédicte Savoy. El documento, Rapport sur la restitution du patrimoine culturel africain, sostenía que casi la totalidad del patrimonio material del África subsahariana se encuentra fuera del continente y proponía la restitución de bienes adquiridos en contextos de coerción o saqueo. La reflexión tiene raíces más antiguas: ya a finales de la década de 1970 la UNESCO defendía el regreso de bienes culturales a los países de origen, tema hoy enmarcado también por las convenciones internacionales del patrimonio y por la Convención de 1970 sobre tráfico ilícito de bienes culturales.

En Portugal, el debate se cristalizó en torno a dos frentes. Una fue la polémica propuesta de un “Museo de los Descubrimientos” en Lisboa, que reavivó la discusión sobre cómo se narra el pasado imperial. La otra fueron las solicitudes concretas: a partir de 2018, Angola manifestó interés en la devolución de objetos guardados en el Museo Nacional de Etnología, en Lisboa, institución que reúne vastos acervos africanos, amazónicos e indonesios. La Sociedad de Geografía de Lisboa, por su parte, conserva decenas de bronces del antiguo Reino de Benín, parte de una donación de 1899, paralelos a los célebres Benin Bronzes dispersos por los museos del mundo.

Descolonizar no es (solo) devolver

Reducir la descolonización de los museos a la elaboración de una lista de objetos a devolver es, para muchos especialistas, un equívoco. El proceso abarca la investigación de la procedencia de cada pieza —quién la recogió, en qué circunstancias y con qué grado de consentimiento—, la revisión de los discursos expositivos heredados del colonialismo y el compartir autoridad con las comunidades de origen.

Como cuestionó Bénédicte Savoy, ¿cómo pueden Angola o Mozambique solicitar la restitución de aquello cuya existencia desconocen? Sin inventarios accesibles y digitalizados, la restitución queda bloqueada desde el principio.

Aquí reside un obstáculo práctico decisivo: muchas colecciones portuguesas no están digitalizadas ni incluidas en una base de datos nacional consultable. La restitución implica además el estudio de la procedencia de las piezas —algunas ya clasificadas como bienes culturales— y podría exigir la revisión de la legislación del patrimonio cultural, ya que la ley portuguesa protege la inalienabilidad del patrimonio del Estado.

Obstáculos y señales de cambio

En 2023, el entonces ministro de Cultura, Pedro Adão e Silva, constituyó un grupo de trabajo de directores de museos para abordar el tema, pero los cambios de gobierno y de direcciones museológicas impidieron avances concretos. Por otro lado, las solicitudes formales de las antiguas colonias siguen siendo escasas —en parte por desconocimiento de lo que existe en los acervos portugueses.

Hay, sin embargo, señales de evolución. Una encuesta de 2025, promovida por la Universidad Católica Portuguesa en el marco de las conmemoraciones del cincuentenario del 25 de Abril, concluyó que la mayoría de los ciudadanos de Portugal, Angola y Cabo Verde está de acuerdo con la idea de que Portugal debe devolver obras y bienes retirados de los territorios que fueron sus colonias. El caso de los Archivos de los Dembos, inscritos en el registro Memoria del Mundo de la UNESCO y compartidos entre Portugal y Angola, muestra que la cooperación documental es posible y puede servir de modelo a soluciones negociadas.

Para situar este debate en el marco más amplio de las instituciones y recursos del patrimonio, es importante recordar que la restitución no es solo una cuestión técnica o jurídica: es un ejercicio de responsabilidad histórica que redefine la relación entre Portugal y los países que alguna vez administró.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la restitución del patrimonio colonial?
Es la devolución, a las comunidades y países de origen, de bienes culturales extraídos durante el período colonial en contextos de violencia, saqueo o desigualdad de poder. Se distingue de la simple cesión o préstamo por reconocer una injusticia histórica y transferir la propiedad.
¿Portugal ya ha devuelto bienes culturales a las antiguas colonias?
Hasta 2026 no hubo restituciones sistemáticas. Angola solicitó, a partir de 2018, la devolución de objetos en el Museo Nacional de Etnología, y en 2023 el Ministerio de Cultura creó un grupo de trabajo de directores de museos, pero no se concretaron pasos significativos.
¿Qué significa descolonizar un museo?
Va más allá de devolver objetos: implica investigar la procedencia de las colecciones, revisar los discursos expositivos heredados del imperialismo, dar voz a las comunidades de origen y hacer accesibles e inventariados los acervos, condición previa para cualquier solicitud de restitución.

Fuentes

  1. Report on the Restitution of African Cultural Heritage (Sarr & Savoy, 2018)
  2. Colonial collections and restitution: The case of Portugal — Restitution Matters
  3. Restituição: o regresso do exílio — PÚBLICO