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Azulejo de patrón y de tapiz (siglo XVII)

El azulejo de patrón y de tapiz del siglo XVII en Portugal: composiciones en damero, decoraciones policromas y la afirmación del azulejo como arte identitario.

Azulejo de patrón y de tapiz (siglo XVII)
Pedro Ribeiro Simões from Lisboa, Portugal, CC BY 2.0 — Wikimedia Commons

El siglo XVII es el momento decisivo en que el azulejo se afirma como un arte verdaderamente identitario en Portugal. Si la centuria anterior había estado dominada por la importación y el aprendizaje de las técnicas flamenca e italiana de la mayólica, es ahora cuando los talleres de Lisboa encuentran un lenguaje propio, capaz de revestir grandes superficies de iglesias, conventos y palacios con economía de medios y enorme efecto decorativo. La clave de esa transformación fue el azulejo de patrón: la repetición de un mismo módulo cerámico, que permitía cubrir paredes enteras a partir de un número reducido de dibujos.

Del damero al tapiz

En la transición del siglo XVI al XVII se generaliza el enxaquetado (damero), composición hecha de azulejos monocromos alternados en dos colores —blanco y azul o blanco y verde— dispuestos en diagonal. El efecto, dinámico y geométrico, evoca los antiguos pavimentos cerámicos medievales y prolonga, en su estructura, la memoria del azulejo de raíz hispanomorisca y de sus patrones repetitivos. En sus versiones más ricas, el enxaquetado incorporaba elementos decorativos sueltos que rompían la austeridad del tablero de ajedrez.

A partir de estas matrices geométricas se desarrolla la tipología más característica del siglo: el azulejo de tapiz. El nombre describe con exactitud su funcionamiento visual —superficies obtenidas por la multiplicación de un modelo, que forman patrones continuos y policromos que imitan los grandes tapices y tejidos. Estas composiciones se delimitaban casi siempre con cenefas, frisos y bandas que las enmarcaban en la arquitectura, integrando el revestimiento en el conjunto del edificio.

El azulejo de tapiz resuelve, con elegancia, un problema práctico: cubrir mucho con poco. La belleza nace aquí de la repetición modular y del ritmo, no de la singularidad de cada pieza.

Policromía y motivos de Oriente

La paleta del siglo XVII es francamente policroma, jugando con el azul, el amarillo, el verde y el blanco heredados de la mayólica. Sobre esta base se dibujan motivos vegetales, florales y geométricos de gramática manierista, en los que rosas, camelias y guirnaldas se entrelazan en ritmos calculados. A partir de mediados del siglo, la importación de tejidos estampados de la India introduce un nuevo repertorio —las composiciones de aves y ramajes, con flores, animales y pájaros de inspiración oriental, muy usadas en frontales de altar producidos en las alfarerías de Lisboa.

Estas soluciones conviven con las albarradas, jarras de flores flanqueadas por aves, delfines o figuras infantiles, y anuncian ya el gusto figurativo que dominaría el siglo siguiente. El azulejo de patrón no desaparece al doblar la centuria: se prolonga, con variaciones, hasta el siglo XX, pero es en el Seiscientos cuando define su lenguaje esencial.

Un capítulo de las artes decorativas

Como rama mayor de las artes decorativas portuguesas, la azulejería del siglo XVII ejemplifica el modo en que una técnica utilitaria se convierte en obra de arte aplicada a la arquitectura. Los conjuntos más significativos sobrevivieron en iglesias y capillas del país, y su estudio sistemático encuentra hoy su referencia en el Museu Nacional do Azulejo, en Lisboa, que conserva frontales de altar y revestimientos de patrón de este período. El contrapunto de esta exuberancia policroma llegaría más tarde, con la afirmación del azulejo azul y blanco al gusto holandés, que sustituiría el color por la narración figurativa a partir del final del siglo.

Preguntas frecuentes

¿Qué es un azulejo de tapiz?
Es un revestimiento obtenido por la repetición modular de un mismo dibujo policromo, que forma una superficie continua semejante a un tapiz, normalmente delimitada por cenefas y bandas que la enmarcan en la pared.
¿Qué distingue al damero (enxaquetado)?
El enxaquetado se compone de azulejos monocromos dispuestos en alternancia de dos colores, creando patrones geométricos en diagonal que evocan los antiguos pavimentos cerámicos medievales.
¿Qué colores predominan en el azulejo de patrón del siglo XVII?
La policromía de azul, amarillo, verde y blanco, heredera de la tradición de la mayólica, con motivos vegetales y geométricos de raíz manierista.

Fuentes

  1. Azulejo — Wikipédia, a enciclopédia livre
  2. Século XVII — Azulejaria de Padrão (Museu Nacional do Azulejo / Google Arts & Culture)
  3. Azulejos Portugueses de Padrão (séculos XVII–XX) — Câmara Municipal de Aveiro