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Encuadernación e iluminación

La iluminación y la encuadernación artística en Portugal, del Apocalipsis de Lorvão a la Leitura Nova: técnicas, talleres monásticos y obras maestras del libro…

Encuadernación e iluminación
Crivelli, Taddeo, flourished 1451-1476, Public domain — Wikimedia Commons

Durante siglos, la iluminación y la encuadernación artística fueron las artes que transformaron el libro manuscrito en un objeto de prestigio, devoción y poder. En una época en que cada códice se copiaba a mano sobre pergamino, la página se convertía en soporte de una creación pictórica autónoma —letras capitulares habitadas, orlas vegetales, escenas en miniatura—, mientras la encuadernación protegía y dignificaba el conjunto. En Portugal, estas dos prácticas discurren en paralelo desde la fundación de la nacionalidad hasta el Antiguo Régimen, dejando algunas de las piezas más notables de las artes decorativas portuguesas.

Del scriptorium monástico al códice románico

La producción del libro iluminado nació en los monasterios, donde el scriptorium reunía a copistas e iluminadores. Los grandes centros benedictinos y agustinos —Lorvão, Alcobaça, Santa Cruz de Coimbra— concentraron la copia de biblias, comentarios y libros litúrgicos. La obra cumbre de este período es el Apocalipsis de Lorvão, concluido en 1189 y firmado por el escriba Egeas: se trata de la única copia del Comentario al Apocalipsis de Beato de Liébana realizada en Portugal en la Edad Media, hoy clasificada como Memoria del Mundo de la UNESCO. Sus figuras de trazo firme y cromatismo intenso revelan un vocabulario mozárabe-románico de gran originalidad.

La técnica medieval se basaba en materiales preciosos. El pergamino, obtenido de pieles de oveja, cabra o ternero, se preparaba con cal y se raspaba hasta la transparencia. Los pigmentos provenían de minerales y plantas —lapislázuli para los azules, malaquita, cinabrio, azafrán—, ligados con clara de huevo o goma. El oro se aplicaba en pan sobre un aparejo de yeso y cola, y después se bruñía con piedra de ágata hasta espejar la luz.

Iluminar no era ilustrar: era dar a la palabra escrita un cuerpo luminoso, haciendo del códice a la vez texto sagrado, objeto de culto y afirmación de quien lo mandaba hacer.

El apogeo manuelino y los libros de horas

El reinado de D. Manuel I marca el punto más alto de la iluminación portuguesa. La reforma de los archivos regios dio origen a la Leitura Nova, decenas de volúmenes de pergamino que copiaban los documentos de la cancillería, abiertos por suntuosos frontispicios donde la esfera armilar, las armas reales y la gramática ornamental manuelina se entrecruzan con el vocabulario del Renacimiento. En estos frontispicios trabajaron los mejores nombres del arte del libro, entre ellos António de Holanda, Álvaro Pires y António Godinho.

En paralelo floreció el libro de horas, devocionario privado de la nobleza. Piezas como el Libro de Horas llamado de D. Manuel, fuertemente deudoras de la escuela flamenca de Brujas y del círculo de Simon Bening, muestran cómo el gusto portugués absorbió las corrientes nórdicas a través del comercio en Amberes. Ya a comienzos del siglo XVII, el sacerdote Estêvão Gonçalves Neto firmaría, en el Misal de la Academia de las Ciencias, lo que se considera el ejemplar más perfecto de la miniatura nacional. Esta cultura visual dialoga con la orfebrería y la pintura coetáneas, compartiendo temas, modelos y mecenas.

La encuadernación como arte

Concluido el trabajo de copia e iluminación, el códice recibía la encuadernación. En los talleres monásticos y, más tarde, en las librerías regias, los cuadernos se cosían sobre nervios y se revestían de cuero montado sobre tablas de madera. A partir de finales del siglo XV se difundió el dorado —técnica de grabar el pan de oro en caliente sobre el cuero con hierros calentados—, de origen islámico, que permitió componer lomos y tapas con hierros, ruedas y florones. Las grandes bibliotecas, civiles y eclesiásticas, mandaban encuadernar de forma uniforme sus fondos, confiriendo unidad material a colecciones enteras y haciendo de la propia encuadernación un indicador de estatus. Estos talleres tradicionales de encuadernación manual aún hoy conservan, en Portugal, un saber hacer secular ligado a la conservación del patrimonio documental.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la iluminación?
Es el arte de ornamentar manuscritos con letras capitulares, viñetas, miniaturas y oro bruñido. El nombre deriva del brillo de los metales y de los colores que parecían iluminar la página de pergamino.
¿Cuál es el manuscrito iluminado portugués más célebre?
El Apocalipsis de Lorvão, concluido en 1189 en el scriptorium del monasterio de Lorvão, es la obra medieval portuguesa más reconocida y la única copia ibérica oriental del Beato de Liébana realizada en Portugal.
¿Qué es la Leitura Nova?
Es el conjunto de sesenta y un volúmenes de pergamino que D. Manuel I mandó copiar para reunir los documentos regios, con frontispicios iluminados en oro que constituyen el apogeo de la iluminación manuelina.

Fuentes

  1. Iluminura — Wikipédia
  2. Apocalypse of Lorvão — Wikipedia
  3. Leitura Nova — Arquivo Nacional Torre do Tombo
  4. Iluminura — Museu Nacional de Arte Antiga