Patrimonio Inmaterial

Encaje de Bolillos de Peniche

El encaje de bolillos de Peniche, saber hacer textil centenario del litoral de Leiria, es el ex libris artesanal del pueblo y referencia del encaje portugués.

Encaje de Bolillos de Peniche
RuiMalheiro, CC BY-SA 4.0 — Wikimedia Commons

El encaje de bolillos de Peniche es uno de los más notables saberes hacer textiles tradicionales portugueses y el ex libris de la artesanía de este pueblo pesquero del litoral del distrito de Leiria. Se trata de un arte de producción manual en que la encajera entrecruza decenas de hilos enrollados en pequeñas piezas de madera —los bolillos— manejados por pares sobre un almohadón cilíndrico, dando origen a piezas delicadas y blancas de gran complejidad. La reputación alcanzada por Peniche fue tal que, durante mucho tiempo, casi todo el encaje de bolillos producido en el país quedó genéricamente conocido como “encaje de Peniche”.

Historia y origen

Los primeros documentos que aluden a este arte en Peniche se remontan al siglo XVII, aunque la tradición oral de las encajeras más antiguas lo hace retroceder a períodos anteriores. Una de las hipótesis para su llegada lo asocia a las relaciones comerciales y marítimas establecidas con marineros y pescadores procedentes de los puertos flamencos de Brujas y Amberes, centros europeos de referencia del encaje de bolillos.

La actividad ganó enorme expresión social a lo largo del siglo XIX: en 1862 se calculaba la existencia de unas 962 encajeras en el pueblo. Mientras los hombres partían a faenar, muchas mujeres compaginaban el trabajo de salazón y transformación del pescado con el encaje, frecuentemente a la puerta de casa. En 1887 se fundó la Escuela de Dibujo Industrial Reina María Pía, más tarde Escuela de Artes y Oficios, que incluyó la enseñanza del encaje hasta el cierre de ese curso, a mediados del siglo XX.

Técnica y saber hacer

La ejecución de una pieza comienza por el dibujo, que se transcribe a un cartón perforado —el pique— que sirve de guía. Sobre el almohadón, la encajera fija los hilos con alfileres y va tejiendo el encaje mediante movimientos rítmicos y repetidos de los bolillos, combinando puntos como el pie, el punto entero y el medio punto. La complejidad de las piezas exigió históricamente la articulación de diferentes funciones: la encajera, la rematadora, la vendedora y quien diseñaba los piques.

Este conocimiento siempre se transmitió por vía oral y familiar, de generación en generación, en un proceso de aprendizaje informal iniciado en edad temprana. Al igual que otras expresiones del patrimonio cultural inmaterial en Portugal, su continuidad depende del traspaso activo del saber entre encajeras experimentadas y nuevas generaciones.

Valorización e identidad local

El encaje de bolillos está profundamente entrelazado con la identidad de Peniche, pueblo marcado también por su imponente fortaleza. Para estudiar, conservar y divulgar este patrimonio, el ayuntamiento creó una escuela-taller de encajes en 1987 y, en 2016, inauguró un museo dedicado al tema, en sus dimensiones material e inmaterial.

Junto a otras manifestaciones artesanales portuguesas reconocidas, como el figurado de barro de Estremoz o la propia tradición más amplia del encaje de bolillos, el saber hacer penichense se afirma como una referencia cultural cuya preservación descansa en el trabajo continuado de las encajeras y las instituciones locales que mantienen viva el arte.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el encaje de bolillos de Peniche?
Es un arte textil tradicional ejecutado a mano, entrecruzando hilos enrollados en bolillos que la encajera maneja por pares sobre un almohadón, siguiendo un patrón perforado en cartón. Es el ex libris de la artesanía de Peniche.
¿Desde cuándo se hace encaje de bolillos en Peniche?
La tradición se remonta al menos al siglo XVII, época de los primeros documentos que aluden a este arte en el pueblo. En 1862 se contaban unas 962 encajeras en la localidad.
¿Cómo se aprende a hacer encaje?
El saber hacer se transmite de generación en generación por vía oral y familiar. Tradicionalmente las niñas empezaban a aprender en temprana edad, práctica reforzada por escuelas y talleres locales a lo largo de los siglos XIX y XX.

Fuentes

  1. e-cultura — Rendas de Bilros de Peniche
  2. Câmara Municipal de Peniche — A Renda de Bilros de Peniche
  3. Programa Saber Fazer — Renda de Bilros