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Azulejo portugués

Panorama del azulejo portugués, desde su llegada desde Sevilla en el siglo XVI hasta el azul y blanco barroco y las creaciones contemporáneas, y su lugar en el…

Azulejo portugués
Michael Gaylard from Horsham, UK, CC BY 4.0 — Wikimedia Commons

El azulejo es, más que un revestimiento, uno de los lenguajes artísticos que mejor identifican a Portugal. Aplicado en fachadas, iglesias, palacios, escaleras, estaciones y jardines, acompaña al paisaje construido del país desde hace cinco siglos, conjugando función y ornamento: protege y refresca las paredes, organiza las superficies y, sobre todo, narra. Por su continuidad histórica y por la escala con la que cubre el territorio, constituye un capítulo central de las artes decorativas portuguesas y un elemento ineludible del patrimonio edificado nacional.

De la llegada hispanomusulmana a la mayólica

La palabra deriva del árabe az-zulayj, “piedra pulida”, y remite a los mosaicos cortados (alicatados) de la tradición islámica peninsular. Fue por esa vía como el azulejo entró en Portugal: hacia 1500, el rey Manuel I mandó revestir salas del Palácio Nacional de Sintra con paneles hispanomusulmanes importados de Sevilla, ejecutados con las técnicas de la corda-seca (cuerda seca) y de la aresta (arista), que separaban los esmaltes con surcos o pequeñas paredes de barro para impedir que los colores se mezclaran en la cocción.

El gran giro técnico llegó a mediados del siglo XVI con la mayólica, venida de Italia: al cubrirse el azulejo con un esmalte estannífero blanco y opaco, se hizo posible pintar directamente sobre la superficie, como en un lienzo. Se abrió así el camino a la composición figurativa, de la que son ejemplo temprano los paneles renacentistas de la Quinta da Bacalhoa.

El ciclo barroco y el azul y blanco

A lo largo del siglo XVII se desarrolló la azulejería de patrón repetido seiscentista, en la que módulos policromos se multiplican formando tapices continuos de gran efecto decorativo. Fue también la época de los primeros grandes revestimientos de iglesias, como los de la Igreja de São Roque, en Lisboa.

El paso al siglo XVIII convirtió al azulejo en un medio narrativo monumental: superficies enteras pasaron a contar historias bíblicas, escenas mitológicas y episodios de la vida cotidiana.

Hacia 1700, bajo la influencia de la porcelana china y del grabado europeo, se impuso la moda del azulejo azul y blanco. En el llamado “ciclo de los maestros”, talleres como el de António de Oliveira Bernardes firmaron vastos programas figurativos. Tras el terremoto de 1755, la azulejería pombalina se adaptó a la reconstrucción de Lisboa, con módulos más sobrios y de producción más rápida, ajustados al espíritu utilitario de la nueva ciudad.

Del siglo XIX a la creación contemporánea

La industrialización ochocentista democratizó el azulejo de fachada, que cubrió edificios urbanos de Oporto a Lisboa y se convirtió en marca de las ciudades. En el cambio de siglo surgieron interpretaciones del Art Nouveau y, ya en el siglo XX, el azulejo se afirmó como soporte de arte público: Jorge Colaço ejecutó grandes paneles historicistas, mientras que Maria Keil concibió los revestimientos del Metro de Lisboa, devolviendo al medio una dimensión moderna y abstracta.

Esta vitalidad ininterrumpida distingue el caso portugués en el panorama europeo de la cerámica vidriada y lo relaciona íntimamente con la tradición más amplia de la cerámica y loza portuguesa. El acervo de referencia para conocer este recorrido se encuentra en el Museu Nacional do Azulejo, en Lisboa, instalado en el antiguo Convento da Madre de Deus, cuya colección documenta la evolución del arte desde el siglo XVI hasta nuestros días.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es el origen de la palabra azulejo?
Deriva del árabe az-zulayj, que designa la piedra pulida o lisa. La palabra no tiene relación etimológica con el color azul, aunque el azulejo azul y blanco se haya convertido en su imagen más célebre.
¿Cuándo llegó el azulejo a Portugal?
Los primeros conjuntos relevantes datan de principios del siglo XVI, cuando el rey Manuel I mandó aplicar azulejos hispanomusulmanes importados de Sevilla en el Palácio Nacional de Sintra, hacia 1500.
¿Dónde se puede estudiar la historia del azulejo portugués?
El Museu Nacional do Azulejo, en Lisboa, instalado en el antiguo Convento da Madre de Deus, reúne la principal colección y recorre la evolución de la azulejería desde el siglo XVI hasta la actualidad.

Fuentes

  1. Azulejo — Wikipédia (português)
  2. Museu Nacional do Azulejo — Direção-Geral do Património Cultural