Monumentos
Castillo de Braganza
El castillo de Braganza y su ciudadela medieval amurallada, en Trás-os-Montes, con la torre del homenaje, la Domus Municipalis y el rollo jurisdiccional.
En lo alto del Outeiro de Benquerença, dominando la ciudad de Braganza y la confluencia de los ríos Fervença y Sabor, se alza una de las ciudadelas medievales mejor conservadas de Portugal. El recinto fortificado, de unas 3,2 hectáreas y con murallas que dibujan un perímetro irregular sobre la colina, encierra el núcleo urbano más antiguo de la ciudad: un caserío todavía habitado, calles estrechas, la Domus Municipalis, el rollo jurisdiccional y, dominando todo el conjunto, la imponente torre del homenaje del castillo.
Origen y construcción
La población de Braganza recibió fuero de Sancho I en 1187, bajo el cual se levantó la primera cerca amurallada de la colina. Ya en el reinado de Dinis, a finales del siglo XIII, se erigió un segundo perímetro defensivo, reforzando el recinto que llegaría a constituir la ciudadela actual. La pieza más notable del conjunto, la torre del homenaje, se concluyó en la primera mitad del siglo XV, en el contexto de la Casa de Braganza, y ostenta en la fachada sur el escudo de armas asociado a Juan I, fundador de la dinastía de Avís y padre de Alfonso, primer duque de Braganza.
De planta cuadrangular y flanqueada por torreones cilíndricos, la torre se eleva unos 33 metros y guarda en su interior un aljibe, vanos abovedados y una ventana ojival geminada de esmerada labor. Su silueta se ha convertido en símbolo de la ciudad y justifica su fama de ser una de las más elegantes torres del homenaje del territorio portugués.
La ciudadela de Braganza se distingue por no haber sido nunca abandonada: dentro de las murallas se sigue viviendo, lo que la convierte en un raro castillo medieval que permaneció ciudad.
La Domus Municipalis y el rollo jurisdiccional
Junto a la torre se encuentra la Domus Municipalis, edificio pentagonal de aspecto románico que sirvió de casa del concejo y de aljibe, y que se tiene por ejemplar único de arquitectura civil románica en la península ibérica. Estudios más recientes sitúan su edificación a finales del siglo XIV, aunque su origen sigue siendo objeto de debate. A pocos pasos se alza el rollo jurisdiccional, símbolo de la autonomía municipal, clavado sobre una figura de berrão —escultura zoomorfa de tradición castreña reaprovechada como base, testimonio de la larga ocupación del lugar.
La Domus Municipalis fue declarada Monumento Nacional en 1910, el mismo año en que el conjunto fortificado recibió igual protección, integrándose en el vasto patrimonio de castillos medievales que jalonan el país.
Significado y contexto
El castillo y la ciudadela ilustran bien el papel de las fortificaciones en la consolidación de la frontera transmontana y en la estructuración del territorio en el Portugal medieval. Braganza estuvo, además, en el origen del nombre de la más influyente casa nobiliaria del reino: la Casa de Braganza, cuyos duques dieron a Portugal la dinastía reinante a partir de 1640. La relación entre castillo, ciudad y linaje aproxima a Braganza a otros centros del poder medieval como Guimarães, cuna de la nacionalidad.
Hoy la torre del homenaje acoge el Museo Militar, y el conjunto amurallado —restaurado a partir de la década de 1930 por la antigua Dirección General de Edificios y Monumentos Nacionales— invita a un recorrido por los adarves, desde donde se abren amplias vistas sobre la sierra de Montesinho y la meseta transmontana.
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede visitar la ciudadela de Braganza?
- Sí. La ciudadela es un espacio urbano abierto, con viviendas aún ocupadas; el castillo y la torre del homenaje albergan el Museo Militar y pueden visitarse mediante entrada.
- ¿Qué es la Domus Municipalis?
- Es un edificio pentagonal románico situado dentro de la ciudadela, considerado un ejemplar único de la arquitectura civil románica en la península ibérica, declarado Monumento Nacional en 1910.
- ¿Qué altura tiene la torre del homenaje?
- La torre del homenaje ronda los 33 metros de altura, de planta cuadrangular flanqueada por torreones cilíndricos, y suele señalarse como una de las más bellas del país.