Monumentos
Castillo de Guimarães
El castillo de Guimarães, en Braga: la fortaleza condal vinculada a Afonso Henriques, con su torre del homenaje, considerada cuna de la nación portuguesa.
En lo alto de la Colina Larga, sobre la ciudad que de él nació, el castillo de Guimarães es uno de los monumentos más cargados de simbolismo de la historia portuguesa. Su austera silueta de granito, dominada por la torre del homenaje flanqueada por ocho torreones, condensa siglos de memoria y se ha fijado en el imaginario nacional como la «cuna» de Portugal.
De la fundación condal a la fortaleza gótica
El origen del castillo se remonta al siglo X, cuando la condesa Mumadona Dias, viuda del conde Hermenegildo Mendes, mandó levantar una fortificación primitiva —probablemente de tierra y madera— para proteger el monasterio que había fundado y la población que crecía a sus pies. Era todavía una estructura modesta, al servicio de la defensa contra las incursiones normandas y musulmanas.
La transformación decisiva llegó a finales del siglo XI, con los condes Enrique de Borgoña y Teresa de León, que eligieron Guimarães como residencia. La primitiva construcción fue sustituida por una estructura más sólida, de piedra. Fue, sin embargo, a lo largo del siglo XIII —sobre todo en los reinados de Afonso III y Dinis— cuando el castillo adquirió la forma gótica que aún hoy conocemos: la alta torre del homenaje central, los torreones adosados a la muralla y el perímetro amurallado que se adapta al afloramiento rocoso.
Pocos monumentos resumen tan bien la fundación de un reino: el castillo es, a la vez, fortaleza militar y relicario de una identidad.
La cuna de la nación
La fama del castillo está indisociablemente ligada a Afonso Henriques, el primer rey de Portugal. La tradición quiere que naciera aquí y que fuera bautizado en la vecina iglesia románica de São Miguel do Castelo, aunque la documentación coetánea no lo confirma. Lo que la historia establece con certeza es la centralidad de Guimarães en el proceso de autonomización del condado Portucalense: en las inmediaciones se libró, en 1128, la batalla de São Mamede, en la que Afonso Henriques venció a las fuerzas leales a su madre, Teresa, dando el impulso decisivo a la formación del reino independiente.
Esta densidad simbólica explica por qué el castillo sigue siendo un lugar de peregrinación cívica. Junto a él se alza el palacio de los Duques de Braganza, del siglo XV, y el conjunto se integra en el centro histórico de Guimarães, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2001.
Conservación y clasificación
A lo largo de los siglos el castillo perdió importancia militar y se degradó, sirviendo incluso de cantera y de prisión. A principios del siglo XX, en pleno debate sobre la memoria nacional, fue objeto de profundas campañas de restauración que le devolvieron su lectura medieval. Declarado Monumento Nacional en 1910, se convirtió en uno de los espacios patrimoniales más visitados del país y, en 2007, fue elegido una de las Siete Maravillas de Portugal.
Como ejemplar mayor de nuestras fortificaciones medievales, el castillo de Guimarães dialoga con otras fortalezas del Norte, como el castillo de Braganza, y ocupa un lugar destacado entre los monumentos de Portugal que sustentan el relato fundacional del país.
Preguntas frecuentes
- ¿Nació Afonso Henriques en este castillo?
- La tradición asocia el nacimiento del primer rey de Portugal a Guimarães y a su castillo, pero no hay ningún documento coetáneo que lo confirme. Lo que está históricamente establecido es su vínculo con la región y la batalla de São Mamede, librada en las inmediaciones en 1128.
- ¿Quién mandó construir el castillo de Guimarães?
- El núcleo primitivo se debe a la condesa Mumadona Dias, en el siglo X, para defender su monasterio. La imponente fortaleza actual resulta sobre todo de las reformas de los condes Enrique y Teresa y de las obras góticas del siglo XIII.
- ¿Es el castillo de Guimarães Patrimonio de la Humanidad?
- El castillo se integra en el centro histórico de Guimarães, declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad en 2001. El propio monumento es Monumento Nacional desde 1910.