Patrimonio Inmaterial

Construcción de cordófonos tradicionales

El saber hacer de la construcción de cordófonos tradicionales portugueses — violas, cavaquinhos y guitarras — con mayor presencia en el Noroeste, en Braga y…

La construcción de cordófonos tradicionales portugueses es un saber hacer artesanal que reúne, en torno al taller del violeiro, la fabricación de las diversas violas regionales, del cavaquinho y de la guitarra portuguesa. Se trata de uno de los artes más exigentes de la cultura popular: a diferencia de instrumentos más sencillos, un cordófono implica ponderar la calidad de las distintas maderas, el tamaño de la caja de resonancia, la longitud del mástil y la afinación. El conocimiento se transmite por la práctica y la experimentación, muchas veces en contexto familiar, y atravesó los siglos XIX y XX manteniéndose aún hoy activo, prueba de su capacidad de adaptación.

El taller del violeiro

El oficio del violeiro está documentado en Portugal desde inicios del siglo XVII, con referencias a la construcción de instrumentos de cuerda en Braga y Guimarães. En Guimarães, el Reglamento para el oficio de violeiro, de 1719, enumera ya entre las «especies» del oficio diversos cordófonos, señal de un gremio organizado y de una tradición consolidada.

La elección de las maderas es decisiva y sigue una lógica acústica precisa. En el fondo y en los aros — partes cuya función es reflejar el sonido — se emplean maderas más densas, como el tilo, el nogal o el cerezo. En la tapa, que debe vibrar, se utilizan maderas de menor grosor y mayor ligereza: las mejores tapas eran tradicionalmente de pino de Flandes, recurriéndose de forma más corriente al tilo o al chopo. El mástil se talla con frecuencia en caoba y el diapasón en ébano. Cada pieza se trabaja a mano, se encola y se ajusta en un proceso que puede llevar días hasta que nace un instrumento afinado.

Una familia de instrumentos

Los cordófonos tradicionales portugueses forman una familia diversa, con variantes regionales bien definidas. Las violas se dividen, según el etnomusicólogo Ernesto Veiga de Oliveira, en dos grandes grupos según la forma de la caja: las de recorte acentuado, del interior, y las de recorte ligero, con caja en «8». Entre ellas se cuentan la viola amarantina (Douro Litoral), la viola braguesa (Minho), la viola beiroa (Beira Baixa), la viola toeira (Beira Litoral) y la viola campaniça (Alentejo), además de las violas de cuerdas metálicas insulares de las Azores y de Madeira.

A esta familia pertenecen también el pequeño y brillante cavaquinho, de cuatro cuerdas y origen miñoto — antepasado del ukelele hawaiano y del cuatro caribeño —, y la guitarra portuguesa, instrumento de doce cuerdas en pares y caja en forma de pera, indisociable del fado. Cada uno de estos cordófonos exige técnicas propias, pero comparte el mismo universo de taller y el mismo gesto de lutería popular.

Reconocimiento y salvaguarda

La vitalidad de este arte llevó a su reconocimiento institucional. En 2022, los «Saberes y prácticas tradicionales de construcción del cavaquinho» fueron inscritos en el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial, por orden de la Dirección General del Patrimonio Cultural del 17 de octubre de ese año. La construcción tradicional de cavaquinhos tiene mayor presencia en el Noroeste de Portugal, pero se extiende a otras regiones y a las islas, donde se fabrica la braguinha madeirense.

Este reconocimiento valoriza no solo los instrumentos, sino el conjunto de maestros violeiros que garantizan la continuidad del oficio. Su supervivencia depende de la transmisión a nuevas generaciones de artesanos, en un equilibrio entre fidelidad a las técnicas heredadas y adaptación a nuevos materiales y mercados — una herencia en la que el sonido tradicional portugués sigue naciendo de las manos de quien lo construye.

Preguntas frecuentes

¿Qué son los cordófonos tradicionales portugueses?
Son instrumentos de cuerda de fabricación artesanal característicos de Portugal, entre los que se cuentan las diversas violas regionales (braguesa, amarantina, beiroa, campaniça, toeira), el cavaquinho y la guitarra portuguesa. Su construcción constituye un saber hacer transmitido de generación en generación.
¿Quién construye estos instrumentos?
Son construidos por artesanos tradicionalmente llamados violeiros (o luthiers), que trabajan en taller y dominan la elección de las maderas, el tallado de la caja de resonancia y el montaje del mástil y de los trastes. El oficio del violeiro está documentado en Guimarães ya en el Reglamento de 1719.
¿Está protegido este saber hacer como patrimonio inmaterial?
Sí. Los «Saberes y prácticas tradicionales de construcción del cavaquinho» fueron inscritos en el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial por orden de la Dirección General del Patrimonio Cultural del 17 de octubre de 2022, reconociendo oficialmente este arte de lutería popular.
¿Dónde se concentra esta tradición?
Tiene mayor presencia en el Noroeste de Portugal, sobre todo en el Minho, con Braga y Guimarães como centros históricos, pero también se practica en otras regiones del continente, en las Azores y en Madeira, donde se construye la braguinha (o machete).

Fuentes

  1. Wikipédia — Violas portuguesas
  2. Saberes e práticas tradicionais de construção do cavaquinho — e-cultura (DGPC)
  3. Violas portuguesas — Wikidata (Q53514237)