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Tapicería de Portalegre
La Tapicería de Portalegre y su punto único: la manufactura que desde 1946 traduce en lana obras de Almada Negreiros, Vieira da Silva y Lurçat.
La Tapicería de Portalegre es un caso singular en las artes decorativas portuguesas: no una tradición secular anónima, sino una manufactura de autor, nacida en pleno siglo XX, que conquistó reputación internacional al transformar la pintura contemporánea en obra tejida. Su secreto es técnico y tiene nombre —el punto de Portalegre—, una forma de tejer que nadie más en el mundo domina y que hace de las tejedoras de esta pequeña ciudad del Alto Alentejo intérpretes de algunos de los mayores artistas del siglo pasado.
Una manufactura nacida de un encuentro
La historia comienza en 1946, cuando Guy Fino y Manuel Celestino Peixeiro deciden instalar en Portalegre una producción de alfombras de nudo, oficio entonces en vías de extinción. El rumbo cambiaría por el desafío de Manuel do Carmo Peixeiro, padre de Manuel Celestino: años antes, mientras estudiaba textiles en la escuela de Roubaix, en Francia, había inventado un punto propio, y propuso que con él se tejieran tapices de pared en lugar de alfombras de suelo. El primer tapiz, ejecutado sobre cartón del pintor João Tavares, quedó concluido en 1948.
El taller se instaló en el antiguo Colegio de São Sebastião, edificio jesuita que en el siglo XVIII había sido convertido en Real Fábrica de Paños —una continuidad de vocación textil que vincula la nueva manufactura a la larga industria de tejidos de la ciudad.
El punto de Portalegre
Lo que distingue esta tapicería es el método. En el telar de alto lizo tradicional europeo, la trama coloreada cubre la urdimbre y construye directamente la imagen. En el punto de Portalegre, la tapicería se teje primero en punto simple y luego cada hilo se recubre con un nudo de lana, elegido entre una amplísima gama de colores y aplicado a mano, punto por punto. El resultado es una superficie densa y aterciopelada, de fidelidad cromática extraordinaria, capaz de reproducir los sutiles valores de una pintura al óleo.
Esta minuciosidad tiene una consecuencia singular: en la tapicería de Portalegre el reverso reproduce la imagen con la misma definición que el anverso —prueba de que cada nudo atraviesa todo el espesor del tejido.
La contrapartida es el tiempo. Un tapiz de dimensiones medias puede requerir muchos meses de trabajo de varias tejedoras, lo que acerca estas piezas más a la edición limitada de arte que a la producción textil corriente.
De la pintura a la pared
Fue esta capacidad de traducir la pintura lo que atrajo a los artistas. A lo largo de décadas, más de doscientos pintores, portugueses y extranjeros, vieron su obra pasar al telar de Portalegre: Almada Negreiros, Maria Helena Vieira da Silva, Júlio Pomar, Lima de Freitas, Guilherme Camarinha, entre muchos otros. El reconocimiento internacional se consolidó cuando el francés Jean Lurçat, maestro de la tapicería moderna, visitó la manufactura en 1958 y comenzó a encargar allí varias de sus composiciones, considerando a las operarias de Portalegre las mejores tejedoras del mundo.
Junto al arte de la alfombra de Arraiolos, bordada y arraigada en otro pueblo alentejano, la Tapicería de Portalegre afirma el Alto Alentejo como territorio textil de excepción, aunque por caminos técnicos y estéticos opuestos: el bordado popular de un lado, la traducción erudita de la pintura del otro.
Memoria y continuidad
Para preservar y dar a conocer este patrimonio, en 2001 se inauguró el Museo de la Tapicería de Portalegre – Guy Fino, instalado en el centro histórico de la ciudad de Portalegre y dedicado tanto a las obras como a la figura del fundador. Reúne tapices de gran formato y documenta el proceso, desde el cartón del pintor hasta el nudo final. La manufactura sigue en funcionamiento, siendo hoy uno de los pocos centros del mundo donde la tapicería mural contemporánea sigue produciéndose según un saber hacer que candidatos han propuesto para su reconocimiento como patrimonio cultural.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué distingue el punto de Portalegre de otras tapicerías?
- El punto de Portalegre es una técnica de pespunte sobre telar de alto lizo en la que cada hilo de trama se fija individualmente con un nudo de lana, ocultando la urdimbre. Permite una paleta cromática muy rica y traduce fielmente la pintura, hasta el punto de que el reverso reproduce la imagen igual que el anverso.
- ¿Quién fundó la Manufactura de Tapices de Portalegre?
- Fue fundada en 1946 por Guy Fino y Manuel Celestino Peixeiro. El punto que la hizo célebre había sido inventado años antes por Manuel do Carmo Peixeiro, padre de Manuel Celestino, mientras estudiaba textiles en Roubaix, Francia.
- ¿Qué artistas vieron sus obras transformadas en tapices en Portalegre?
- Más de doscientos pintores, entre ellos Almada Negreiros, Vieira da Silva, Júlio Pomar, Lima de Freitas y el francés Jean Lurçat, quien consideró a las tejedoras de Portalegre las mejores del mundo.