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Alcácer do Sal

Alcácer do Sal, en el distrito de Setúbal: una de las poblaciones más antiguas de Europa, con un castillo sobre el Sado y más de 27 siglos de historia.

Alcácer do Sal
Claus Bunks aka Afrobrasil on flickr, Public domain — Wikimedia Commons

Asomada sobre la margen derecha del río Sado, Alcácer do Sal es una de las ciudades más antiguas de la península ibérica y de Europa occidental. Su silueta —caserío blanco que asciende en bancales hasta la colina coronada por el castillo— resume más de veintisiete siglos de ocupación continua, en un lugar donde se cruzaron fenicios, romanos, musulmanes y cristianos. Cabeza de concejo del distrito de Setúbal pero culturalmente integrada en el Alentejo, la villa guarda en su acrópolis uno de los registros arqueológicos más densos del país.

Salacia, de la Edad del Hierro a Roma

La colina sobre el Sado fue ocupada desde la prehistoria, pero es con la llegada de los navegantes fenicios, hacia el primer milenio a. C., cuando el poblado entra en la historia escrita. El emporio, entonces conocido con nombres como Bevipo o Keition, vivía de la sal, del pescado salado y de la exportación de caballos, controlando la vía fluvial que unía el estuario del Sado con el interior alentejano.

Bajo dominio romano, la ciudad se convirtió en Salacia y llegó a acuñar moneda propia con la inscripción Imperatoria Salacia, en referencia a Salacia, esposa de Neptuno. Era un nudo comercial de primer orden, que daba salida a los productos del interior y del estuario en dirección al Atlántico. La importancia de esa red portuaria se prolonga río abajo, donde el complejo industrial de salazón de pescado de las ruinas romanas de Tróia atestigua la escala de la economía romana del Sado.

Pocos lugares en Portugal permiten leer, en un solo cerro, la superposición física de fenicios, romanos, musulmanes y cristianos: cada civilización construyó sobre las ruinas de la anterior, haciendo de la colina de Alcácer un verdadero archivo estratigráfico.

El castillo y la cripta arqueológica

El corazón histórico de la villa es el castillo de Alcácer do Sal, antigua alcazaba musulmana que dio nombre a la población: al-Qaṣr Abī Dānis, abreviado como al-Qaṣr, «el castillo». Durante el período islámico, Alcácer fue plaza fuerte fundamental en el control del Garb al-Ándalus, vinculada a la red de fortificaciones que forma parte del vasto patrimonio moro e islámico del sur peninsular.

La conquista cristiana fue disputada. Tomada por Alfonso II en octubre de 1217, con el concurso de cruzados que se dirigían a Tierra Santa, la villa recibió fuero al año siguiente y la entrega de la fortaleza a la Orden de Santiago, que instaló aquí un importante centro militar y administrativo. En el interior del recinto, bajo el antiguo convento de Nossa Senhora de Aracaeli —hoy posada—, la cripta arqueológica revela capas sucesivas de murallas, necrópolis y estructuras que abarcan desde la Edad del Hierro hasta la época medieval.

Sal, marismas y el estuario del Sado

El propio nombre de la villa evoca la riqueza que durante siglos sostuvo la economía local: la sal. Las salinas y marismas del estuario del Sado, con sus tableros geométricos y el vaivén de las mareas, modelaron el paisaje y la identidad de Alcácer. El estuario, hoy reserva natural, es también refugio de cigüeñas, flamencos y de una población residente de delfines mulares, raros en el Atlántico europeo.

La villa combina así un centro histórico de gran valor —calles medievales, iglesias, el caserío ribereño— con un entorno de arrozales, montados y pinares que se extienden hasta el litoral de la Comporta. Visitar Alcácer do Sal es recorrer, en un único lugar, la larga duración de la historia peninsular, desde los primeros navegantes del Mediterráneo hasta la Reconquista y el paisaje productivo que aún hoy define el bajo Sado.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se considera Alcácer do Sal una de las poblaciones más antiguas de Europa?
El lugar está habitado de forma casi continua desde hace varios milenios, con vestigios que se remontan al Neolítico y ocupaciones sucesivas de fenicios, romanos y musulmanes sobre la misma acrópolis junto al Sado.
¿Cuál era el nombre romano de Alcácer do Sal?
En época romana se llamaba Salacia y recibió el estatuto de Urbs Imperatoria Salacia. El topónimo actual deriva del árabe al-Qaṣr, «el castillo», al que se añadió la referencia al comercio de la sal.
¿Cuándo fue reconquistada Alcácer do Sal a los musulmanes?
La conquista definitiva se produjo en octubre de 1217, durante el reinado de Alfonso II, con el apoyo de cruzados; el rey otorgaría fuero (foral) a la villa en 1218.

Fuentes

  1. Alcácer do Sal — Wikipédia
  2. Castelo de Alcácer do Sal — Wikipédia
  3. Alcácer do Sal — Wikidata