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Algarve: patrimonio e historia, del Garb al-Ándalus al siglo XXI
El Algarve es la región más meridional del Portugal continental, correspondiente al distrito de Faro y a sus dieciséis municipios. Su nombre conserva la memoria de cinco siglos de presencia islámica: deriva del árabe al-Gharb, «el occidente», por haber sido el extremo occidental del mundo musulmán. Esa estratificación de culturas —fenicia, romana, visigótica, islámica y cristiana— hizo del territorio uno de los archivos de patrimonio más densos del país, donde castillos de arenisca roja conviven con iglesias barrocas y fortalezas costeras.
Del al-Ándalus a la conquista cristiana
Antes de ser Algarve, la región fue Ossonoba, Lacobriga y Balsa —nombres romanos de ciudades que prosperaron con el comercio del garum y de la sal—. Con la llegada de los musulmanes a principios del siglo VIII, el sur se convirtió en el Garb al-Ándalus, y ciudades como Silves (Xelb), Faro, Tavira y Loulé florecieron como centros urbanos cultos y prósperos. Silves llegó a ser capital de una taifa independiente en el siglo XI, y su castillo de arenisca roja sigue siendo el testimonio más imponente de aquel periodo, con su aljibe almohade y su perímetro amurallado casi intacto.
La conquista cristiana fue lenta y disputada, avanzando de oeste a este a lo largo del siglo XIII. Se concluyó solo en 1249, durante el reinado de D. Afonso III, que tomó Faro e hizo del «Reino del Algarve» el último territorio continental integrado en la corona —hecho que aún resuena en el título histórico de los monarcas portugueses, «Rey de Portugal y de los Algarves»—.
Más que un escenario de playas, el Algarve es una frontera civilizatoria: la línea donde el Mediterráneo islámico y el Atlántico cristiano se encontraron y se superpusieron en piedra.
Ciudades históricas y fortificaciones de la costa
La geografía del Algarve modeló su patrimonio. La franja litoral, expuesta a corsarios y armadas, quedó salpicada de fortificaciones abaluartadas y fuertes de guarnición —de Sagres a Castro Marim, junto a la desembocadura del Guadiana—. Tavira conserva su puente sobre el Gilão y un caserío salpicado de tejados a cuatro aguas; Lagos fue puerto decisivo en la época de los Descubrimientos, punto de partida de los viajes henriquinos. Faro, capital desde el terremoto de 1755, encierra su catedral y su casco antiguo dentro de murallas de origen medieval, sobre vestigios de la antigua Ossonoba —un ejemplo de la arqueología romana que aflora por todo el sur—.
El seísmo del 1 de noviembre de 1755, de una magnitud cercana a 9, devastó gran parte de las poblaciones algarvías y marcó un punto de inflexión en su historia urbana. La reconstrucción dieciochesca dio a la región buena parte de su perfil actual, del barroco tardío de las iglesias a la trama ortogonal de Vila Real de Santo António, trazada según principios próximos a los de la ciudad pombalina.
Explorar el patrimonio algarvío
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Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es el origen del nombre Algarve?
- El topónimo deriva del árabe al-Gharb (الغرب), que significa «el occidente», por ser la región más occidental de al-Ándalus durante el dominio musulmán.
- ¿Cuándo se integró el Algarve en el reino de Portugal?
- El Algarve fue la última parcela del territorio continental conquistada a los moros, concluida durante el reinado de D. Afonso III, en 1249, con la toma de Faro.
- ¿Cuál es la capital del Algarve?
- Faro es la capital de la región desde el terremoto de 1755; hasta entonces el estatuto correspondía a Lagos, más al oeste.