Arqueología

El arte rupestre paleolítico en Portugal

Los grabados y pinturas del Paleolítico superior en Portugal, al aire libre en el Valle del Côa y en cueva en Escoural, con caballos, uros y ciervos.

El arte rupestre paleolítico constituye el testimonio artístico más antiguo conocido en territorio portugués. Producido durante el Paleolítico superior, hace entre unos 30 000 y 10 000 años, se traduce en figuras grabadas y pintadas sobre la roca —sobre todo animales— que documentan el universo simbólico de las comunidades de cazadores-recolectores que entonces recorrían la península ibérica. En Portugal, este arte sobrevive en dos contextos distintos: al aire libre, sobre afloramientos de esquisto junto a cursos de agua, y en el interior de una cueva, sobre paredes calcáreas.

Al aire libre: el Valle del Côa

El gran hito del arte rupestre paleolítico portugués es el conjunto de grabados del Valle del Côa, identificado en 1994 por el arqueólogo Nélson Rebanda durante los trabajos previos a la construcción de una presa. El descubrimiento generó una intensa controversia pública —el llamado «caso Foz Côa»— que culminó en la suspensión de la obra y en la creación del Parque Arqueológico del Valle del Côa. Los grabados fueron clasificados como Monumento Nacional en 1997 e inscritos en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO en 1998.

Distribuidas en decenas de núcleos a lo largo de las márgenes del río Côa, las figuras se ejecutaron sobre paneles de esquisto mediante piqueteado, incisión y abrasión. El repertorio paleolítico es esencialmente animalístico: caballos, uros, ciervos y cabras monteses, a veces superpuestos y con recurso a la llamada «perspectiva torcida». La investigación arqueológica del Côa reveló además que la ocupación del valle se prolongó durante milenios, con arte de épocas posteriores coexistiendo con el paleolítico.

La excepcionalidad del Côa reside menos en la antigüedad de cada figura que en su concentración al aire libre: se trata del mayor conjunto conocido de arte paleolítico no confinado a un abrigo o caverna.

No muy lejos del Côa, en Mazouco, en el municipio de Freixo de Espada à Cinta, ya se había identificado en 1981 la primera estación de arte paleolítico al aire libre reconocida en Portugal. El célebre caballo de Mazouco, grabado en un afloramiento granítico, anticipó en más de una década la revelación del potencial de este tipo de arte en el nordeste de Trás-os-Montes.

En cueva: el Escoural

El único yacimiento portugués con arte paleolítico en contexto de cueva es la Gruta do Escoural, en Santiago do Escoural, municipio de Montemor-o-Novo, en el Alentejo. La cavidad se reveló en 1963 por una explosión en una cantera de mármol, que dejó al descubierto un espacio que había conservado vestigios de una ocupación humana muy remota. En sus paredes se inventariaron más de un centenar de grabados y pinturas atribuidos al Paleolítico superior, con representaciones de caballos y bóvidos junto a signos geométricos y enigmáticos.

El Escoural se presenta con frecuencia como el equivalente portugués, a su escala, de las grandes cuevas decoradas francocantábricas, como Lascaux o Altamira. Su singularidad lo convierte en una pieza fundamental para comprender que, también en la fachada atlántica de la península, el arte parietal en cueva acompañó a la tradición del arte al aire libre.

Significado e interpretación

La coexistencia de arte al aire libre y en cueva hace de Portugal un caso de estudio privilegiado para el arte del Paleolítico. El predominio de los grandes herbívoros, la recurrencia de ciertas especies y la elección deliberada de los soportes apuntan a prácticas simbólicas estructuradas, aunque su significado preciso permanezca en debate —entre hipótesis de carácter mágico-religioso, territorial o social—. Más que ilustrar la vida cotidiana, estas imágenes parecen inscribir en el paisaje una relación prolongada entre las comunidades humanas y los animales que compartían su mundo.

La conservación de estos conjuntos plantea desafíos particulares: al aire libre, la erosión, las crecidas y la contaminación lumínica; en cueva, la fragilidad del microclima. El estudio continuado, la documentación rigurosa y la musealización de los yacimientos —visitables bajo condiciones controladas— garantizan que este patrimonio, de los más antiguos de Europa occidental, permanezca accesible al conocimiento sin comprometer su preservación.

Preguntas frecuentes

¿Dónde existe arte rupestre paleolítico en Portugal?
Los principales conjuntos se sitúan al aire libre en el Valle del Côa y en Mazouco (en el nordeste de Trás-os-Montes) y, en contexto de cueva, en la Gruta do Escoural, en el Alentejo. El Côa concentra la mayor densidad de grabados conocida.
¿Qué motivos se representaron?
Predominan las figuras de animales del Paleolítico superior: caballos, uros (bóvidos salvajes), ciervos y cabras monteses, grabados sobre la roca por incisión, piqueteado y abrasión.
¿Cuál es la antigüedad de estos grabados?
La mayoría de las representaciones paleolíticas del Côa datan de hace unos 20 000 a 30 000 años, en el Paleolítico superior, aunque el yacimiento también contiene arte de épocas posteriores.

Fuentes

  1. Sítios Pré-Históricos de Arte Rupestre do Vale do Côa e de Siega Verde — Património Cultural
  2. Sítios de arte rupestre do Vale do Côa — Wikipédia
  3. Gruta do Escoural — SIPA