Patrimonio Inmaterial
Fado de Coimbra
El Fado de Coimbra, expresión académica y masculina ligada a la Universidad y a la serenata, cantado con capa y beca por las calles de la ciudad del Mondego.
El Fado de Coimbra es la vertiente académica y masculina del fado portugués, indisociable de la ciudad del Mondego y de su Universidad. Distinto del fado urbano de Lisboa tanto en su origen social como en su poética, lo entonan estudiantes y antiguos estudiantes ataviados con capa y beca, generalmente de noche, en las calles y plazas de la ciudad. Más que un espectáculo, constituye un ritual de pertenencia que entrelaza la vida estudiantil, la saudade y el galanteo.
Raíces y tradición de la serenata
La tradición se vincula al lirismo medieval de los trovadores y a la práctica de la serenata — el canto entonado bajo la ventana de la persona cortejada, casi a oscuras. La vertiente estudiantil se afianzó a finales del siglo XIX, siendo Augusto Hilário señalado como su pionero. A lo largo del siglo XX, intérpretes como António Menano y Edmundo Bettencourt consolidaron el estilo clásico, de tono melancólico y contemplativo, en el que se cantan el amor estudiantil, la despedida y la condición humana. Temas como «Saudades de Coimbra», «Coimbra é uma Lição» y la «Balada da Despedida» se convirtieron en himnos de la ciudad y de sus rituales académicos, con especial relieve para la Queima das Fitas.
En Coimbra no se aplaude el fado: se escucha en silencio y, al final, se agradece tosiendo. El gesto, heredado de la serenata nocturna, distingue esta tradición de cualquier otra forma de fado.
La guitarra y su sonoridad propia
El Fado de Coimbra se acompaña con la guitarra de Coimbra — una variante de la guitarra portuguesa — secundada por la viola (guitarra clásica). La guitarra de Coimbra se distingue por su afinación un tono por debajo de la de Lisboa, lo que le otorga una voz más grave, capaz de proyectar el sonido en los espacios abiertos de la ciudad y de crear la sonoridad oscura que es su marca. La renovación instrumental debe mucho a Artur Paredes, cuyo hijo, Carlos Paredes, llevó el instrumento y su repertorio a una proyección internacional sin precedentes.
De la tradición académica a la canción de protesta
A partir de los años 1950, una generación de cantantes ligados a la Universidad — entre ellos José Afonso y Adriano Correia de Oliveira — hizo del fado una plataforma de renovación poética y, más tarde, de compromiso cívico. Ese recorrido enlazó la tradición académica de Coimbra con la canción que marcaría los años previos a la Revolución de Abril, demostrando la vitalidad de una forma capaz de reinventarse sin perder su raíz.
Como manifestación viva del patrimonio cultural inmaterial portugués, el Fado de Coimbra es cultivado hoy por grupos y tunas académicas que aseguran su transmisión entre generaciones. Su escenario mayor sigue siendo el atrio de la Sé Velha de Coimbra, donde, en las noches de serenata, la piedra románica y la voz de los fadistas sellan uno de los símbolos más perdurables de la identidad de Coimbra.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es la diferencia entre el Fado de Coimbra y el Fado de Lisboa?
- El Fado de Coimbra es tradicionalmente cantado solo por hombres, está ligado al medio universitario y a la serenata, y emplea una guitarra de Coimbra afinada un tono por debajo de la guitarra de Lisboa, lo que le confiere una sonoridad más grave y contenida.
- ¿Quiénes fueron las figuras fundadoras del Fado de Coimbra?
- Augusto Hilário es considerado el pionero de la tradición estudiantil, a finales del siglo XIX. Más tarde, António Menano y Edmundo Bettencourt fijaron el estilo clásico, y Artur Paredes renovó la guitarra; su hijo Carlos Paredes la proyectó internacionalmente.
- ¿Dónde se escucha tradicionalmente el Fado de Coimbra?
- Se canta de noche, en las calles y plazas de la ciudad, siendo el atrio de la Sé Velha de Coimbra el escenario más emblemático. También aparece en las serenatas, bajo la ventana de la persona cortejada, y en los rituales académicos de la Queima das Fitas.