Arqueología
Silves islámica (Xelb)
Silves islámica (Xelb): castillo, aljibes almohades y cerámica del Gharb al-Andalus, capital del Algarve musulmán y referencia de la arqueología islámica en…
Encumbrada sobre una colina que domina el valle del río Arade, Silves guarda en su caserío y en su castillo de arenisca roja la memoria de haber sido una de las ciudades más brillantes del Occidente islámico. Bajo el nombre de Xelb, fue durante siglos cabeza del Gharb al-Andalus, capital de taifa y centro cultural que los cronistas árabes comparaban con las grandes urbes andalusíes. La arqueología llevada a cabo en la ciudad desde el siglo XIX, y especialmente desde las campañas sistemáticas de las décadas de 1980 y 1990, ha convertido a Silves en uno de los lugares fundamentales para el estudio del período islámico en territorio portugués.
Xelb, capital del Gharb al-Andalus
La posición de Silves explica su importancia: el Arade era navegable hasta las cercanías de la ciudad, abriendo una ruta fluvial que conectaba el interior algarvio con el Atlántico y, por él, con el Mediterráneo. Conquistada tras la expansión musulmana iniciada en 711, Xelb creció como puerto y plaza administrativa, y en el siglo XI se convirtió en sede de una taifa gobernada por al-Mutamide antes de su ascenso a Sevilla. Las fuentes la describen como una ciudad culta, de jardines y poetas, cuya elocuencia en lengua árabe rivalizaba con la de las grandes capitales andalusíes.
Los geógrafos árabes elogiaban la pureza del árabe hablado en Xelb y la finura de sus poetas, señal de que la ciudad era, más que una fortaleza fronteriza, un verdadero centro de cultura.
Con la llegada de los almohades, a mediados del siglo XII, la ciudad fue reforzada y monumentalizada. A este período pertenece la mayor parte de las estructuras hoy visibles, situando a Silves en el panorama más amplio de la arqueología islámica peninsular, junto a centros como Mértola.
El castillo y sus estructuras hidráulicas
El castillo de Silves es el mayor y mejor conservado conjunto fortificado de origen islámico del Algarve. Levantado en arenisca de Silves y en tapial militar, su perímetro amurallado articula once torres cuadrangulares y dos refuerzos albarráes, organizando una alcazaba donde se concentraban el poder y el abastecimiento de la ciudad. En su interior, las excavaciones han revelado vestigios palatinos almohades, con restos de baños de ablución y decoración de estuco de motivos geométricos y epigráficos.
Las estructuras hidráulicas están entre los elementos más notables del sitio. El Aljibe de la Mora, vasto aljibe subterráneo cubierto por bóvedas de cañón apoyadas sobre columnas, garantizaba reservas de agua para largos asedios, mientras que el pozo-aljibe conocido como Aljibe de los Perros supera los cuarenta metros de profundidad. Estas obras, indispensables en una ciudad de clima seco, ilustran el dominio técnico de la gestión del agua que caracterizaba la urbanística del al-Andalus.
Conquista, reconquista y el legado arqueológico
La historia medieval de Silves está marcada por una sucesión de asedios. En 1189, la ciudad fue tomada por fuerzas cristianas lideradas por D. Sancho I, con el apoyo de cruzados, pero volvió al dominio almohade en 1191; solo en 1249, en el reinado de D. Alfonso III, quedaría definitivamente integrada en el reino de Portugal. Esta intensa estratigrafía de ocupación dejó un legado excepcional, hoy en gran parte reunido en el Museo Municipal de Arqueología, inaugurado en 1990 y construido alrededor de un pozo-aljibe almohade descubierto durante las excavaciones de la década de 1980.
La colección de cerámica islámica de Silves —desde la fase califal y taifa hasta el período almohade— es una de las más importantes del país y se ha convertido en referencia para el estudio de las producciones del Gharb. El conjunto dialoga con el panorama de la arte islámica en Portugal y con la lectura de la propia ciudad cristiana que se superpuso, de la cual la Sé de Silves, erigida sobre el tejido urbano medieval, es el testimonio más visible. Silves permanece, así, un palimpsesto donde la memoria de Xelb sigue legible bajo la piedra roja de su castillo.
Preguntas frecuentes
- ¿Cómo se llamaba Silves en el período islámico?
- Era conocida como Xelb (o Shilb, Chelb), una de las principales ciudades del Gharb al-Andalus y capital de una taifa en el siglo XI, bajo el dominio de al-Mutamide.
- ¿De qué material son las murallas del castillo de Silves?
- Las murallas y torres están construidas en arenisca de Silves, la piedra arenisca roja local, que le confiere al conjunto su color característico; la mayor parte de las estructuras visibles son de construcción almohade de los siglos XII-XIII.
- ¿Dónde se pueden ver los hallazgos arqueológicos de Silves islámica?
- En el Museo Municipal de Arqueología de Silves, inaugurado en 1990 y organizado alrededor de un pozo-aljibe almohade, que reúne una de las mayores colecciones de cerámica islámica del país.