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Braganza
Braganza, capital de distrito de la región de Trás-os-Montes, con su ciudadela medieval, el castillo, la Domus Municipalis románica y la cuna de la Casa de Braganza.
En el extremo nordeste de Portugal, pegada a la frontera española y rodeada por las frías sierras de Trás-os-Montes, se alza Braganza, capital del distrito que toma su nombre. La ciudad creció a la sombra de una colina coronada por murallas, donde sobrevive uno de los conjuntos urbanos medievales más íntegros del país. El topónimo deriva probablemente del nombre celta Brigantia, «lugar fortificado», testimonio de una ocupación muy anterior a la fundación del reino.
La ciudadela y el castillo
El corazón histórico de Braganza es su ciudadela, recinto amurallado que conserva todavía hoy viviendas en su interior, caso raro en Europa. Sancho I concedió fuero a la población en 1187, y fue bajo este impulso como se consolidó la fortificación. El castillo de Braganza, reconstruido durante el reinado de Juan I a finales del siglo XIV, domina el conjunto con su imponente torre del homenaje, hoy sede de un museo militar. Junto a las murallas se conserva aún la curiosa picota asentada sobre un berrão, escultura zoomorfa de la Edad del Hierro reaprovechada como pedestal — señal elocuente de la larga estratificación de épocas que caracteriza esta ciudad.
La ciudadela de Braganza es una de las pocas de Portugal donde, dentro de las murallas medievales, todavía se vive: calles estrechas, casas blasonadas y huertos conviven con el castillo y los monumentos románicos.
La Domus Municipalis, joya única
Dentro del recinto amurallado se encuentra la Domus Municipalis de Braganza, edificio de planta pentagonal levantado en granito que sirvió de casa de reunión del concejo y cisterna. Datable de los siglos XII y XIII, se considera el único ejemplar de arquitectura civil románica de toda la península ibérica, y está clasificado como Monumento Nacional desde 1910. Su galería de arcos de medio punto, abiertos sobre el recinto, constituye uno de los testimonios más singulares de la arquitectura románica en Portugal. A su lado se alza la iglesia de Santa Maria, completando el núcleo monumental de la colina.
Cuna de una dinastía
El nombre de Braganza quedó indeleblemente ligado a la historia nacional cuando, en 1442, se creó el título de duque de Braganza, atribuido a Afonso, hijo bastardo de Juan I. La Casa de Braganza se convirtió en la más rica e influyente de la nobleza portuguesa y, en 1640, con la aclamación de Juan IV, ascendió al trono, dando inicio a la dinastía que reinaría hasta la implantación de la República en 1910. Alfonso V elevó la villa a ciudad en 1464. En la ciudad baja, la catedral de Braganza recuerda la creación de la diócesis en 1770, heredera del antiguo obispado de Miranda.
Tradiciones de la meseta
Braganza es también una de las capitales de las fiestas de invierno de Trás-os-Montes, en las que los caretos y máscaras rituales animan las aldeas del municipio con orígenes ancestrales. Esa religiosidad popular y teatralidad comunitaria se prolonga en manifestaciones como la Festa dos Rapazes, reconocida como patrimonio cultural inmaterial. Quien recorre el nordeste desde aquí encuentra también la vecina Miranda do Douro y el conjunto de fortalezas rayanas que sellaron durante siglos esta frontera, haciendo de Braganza uno de los puntos de partida privilegiados para descubrir la parte más profunda y menos transitada de la región Norte.
Preguntas frecuentes
- ¿Por qué es importante Braganza en la historia de Portugal?
- Braganza dio nombre a la Casa de Braganza, la dinastía que reinó en Portugal de 1640 a 1910. El título de duque de Braganza se creó en 1442 y se convirtió en el más poderoso de la nobleza portuguesa.
- ¿Qué es la Domus Municipalis de Braganza?
- Es un edificio civil románico de planta pentagonal situado en la ciudadela, considerado el único ejemplar de arquitectura civil románica de toda la península ibérica. Está clasificado como Monumento Nacional desde 1910.
- ¿Dónde se encuentra la ciudadela de Braganza?
- La ciudadela se alza sobre una colina que domina la ciudad, en el nordeste de la región de Trás-os-Montes. Dentro de las murallas se conservan el castillo, la torre del homenaje, la Domus Municipalis y la iglesia de Santa Maria.