Períodos y Estilos
El estilo neogótico en Portugal
El estilo neogótico en Portugal: el revival gótico decimonónico en palacios, iglesias y panteones, de las ruinas restauradas a la fantasía romántica de Sintra.
El estilo neogótico designa la corriente revivalista que, a lo largo del siglo XIX, retomó las formas de la arquitectura gótica medieval — el arco apuntado, la bóveda de crucería, el pináculo, la almena y el gablete — tras más de dos siglos en que el vocabulario clásico había dominado Europa. Nacido en Inglaterra a mediados del siglo XVIII, primero como capricho pintoresco y luego como lenguaje doctrinal, el revival gótico llegó a Portugal en un momento de profunda reevaluación del pasado medieval, indisociable de la sensibilidad romántica y del nacionalismo cultural que recorrían la época.
Un gusto importado, una lectura nacional
En Portugal, el neogótico rara vez surgió en su forma «pura» inglesa o germánica. La peculiaridad portuguesa fue la fusión casi inmediata del gótico revivido con la memoria del manuelino, el gótico tardío y exuberante de la época de las Navegaciones. De esa contaminación nació el estilo neomanuelino, variante nacional que es a la arquitectura portuguesa decimonónica lo que el neogótico al resto de Europa: donde otros retrocedían a la catedral medieval, los portugueses retrocedían a la Torre de Belém y al Mosteiro dos Jerónimos, símbolos de una edad áurea que se pretendía resucitar.
El neogótico portugués fue menos un estilo que un modo de imaginar la nación: al elegir el arco apuntado, se elegía también una versión de la historia patria.
Restauración, fantasía y el cementerio romántico
El siglo XIX fue, ante todo, la era de la restauración. Varios monumentos medievales — la Torre de Belém, el Mosteiro da Batalha, los Jerónimos a partir de 1867 — fueron consolidados y, con frecuencia, recreados de forma más o menos fantasiosa, en clave neogótica o neomanuelina. Este impulso confundía la restitución arqueológica con la invención, devolviendo a los edificios no tanto lo que habían sido como aquello que el gusto decimonónico creía que debían haber sido.
Junto a la restauración se levantaron obras enteramente nuevas. El Palácio Nacional da Pena, reconstruido a partir de 1838 sobre las ruinas de un monasterio jerónimo arruinado por el terremoto de 1755, es la obra inaugural y más célebre: encargado por el rey Fernando II y proyectado con el ingeniero Wilhelm von Eschwege, combina deliberadamente almenas y arcos apuntados neogóticos con cordajes neomanuelinos, herraduras neoislámicas y esquemas neorrenacentistas. Cerca, el Palácio de Monserrate y, ya a comienzos del siglo XX, la escenográfica Quinta da Regaleira, del coleccionista Carvalho Monteiro con el escenógrafo italiano Luigi Manini, prolongaron este universo de fantasía revivalista en la sierra de Sintra.
El neogótico marcó además la arquitectura funeraria: los cementerios decimonónicos, como el de los Prazeres en Lisboa, se llenaron de panteones-capilla de pináculos y gabletes, en los que la verticalidad gótica servía a la aspiración religiosa y al estatus de las familias burguesas. En registro civil e industrial, se ornamentaron estructuras de hierro con motivos góticos, en un maridaje característico de finales de siglo entre la técnica nueva y el imaginario medieval.
El lugar del neogótico entre los revivals
El neogótico no actuó aisladamente. Se inscribió en el vasto movimiento del romanticismo y los revivals, compartiendo escenario con el neoárabe, el neorrománico y, sobre todo, con el pujante neomanuelino. Esta convivencia ecléctica distingue el caso portugués: mientras que en otros países el gótico revivido aspiraba a un estilo nacional unificado, en Portugal coexistió — y a veces se disolvió — en la búsqueda de un lenguaje propio, más ligado a la epopeya marítima que a la catedral medieval. Fue también una reacción al academicismo del neoclasicismo que lo había precedido, oponiendo al sereno orden clásico lo pintoresco, la asimetría y la evocación de un pasado idealizado.
Hoy, los edificios neogóticos portugueses se leen menos como restituciones fieles de la Edad Media que como documentos vivos de la imaginación decimonónica — testimonios de cómo una nación, en pleno siglo del progreso, eligió mirar atrás para proyectarse hacia el futuro.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué es el estilo neogótico?
- Es una corriente revivalista, surgida en Inglaterra a mediados del siglo XVIII y difundida por Europa en el siglo XIX, que retomó las formas de la arquitectura gótica medieval — arcos apuntados, pináculos, almenas y gabletes — en oposición al predominio del clasicismo.
- ¿Cuál es la diferencia entre el neogótico y el neomanuelino en Portugal?
- El neogótico se inspira en el gótico medieval europeo en general, mientras que el neomanuelino recupera específicamente el manuelino, el gótico tardío portugués de la época de los Descubrimientos, con su decoración marítima y sus cordajes retorcidos.
- ¿Cuál es el ejemplo más célebre del neogótico en Portugal?
- El Palácio Nacional da Pena, en Sintra, reconstruido entre 1838 y 1854 para el rey Fernando II, es la obra fundadora de la arquitectura revivalista portuguesa, que combina elementos neogóticos, neomanuelinos, neoislámicos y neorrenacentistas.