Períodos y Estilos
Modernismo en la Arquitectura Portuguesa
El Modernismo en la arquitectura portuguesa: desde el hormigón armado y el racionalismo de la generación de 1920 hasta las tensiones con el nacionalismo del…
El Modernismo fue la corriente que rompió, en la arquitectura portuguesa, con el eclecticismo y el historicismo dominantes en la transición del siglo XIX al XX. Aunque las primeras manifestaciones coherentes solo aparecen a finales de la década de 1920, el movimiento tradujo un giro profundo: la sustitución de la composición académica por un lenguaje basado en la función, la economía de medios y la expresión directa de los materiales. Junto con el Art Déco en Portugal, con el cual convivió y a veces se confundió, el Modernismo definió el rostro de la arquitectura portuguesa entre las dos guerras y se prolongó, en formas renovadas, hasta mediados del siglo.
Condiciones y protagonistas
Tres factores confluyeron para hacer posible esta renovación. El primero fue técnico: la generalización del hormigón armado liberó la planta y la fachada de las servidumbres del muro portante, permitiendo grandes vanos, terrazas y volumetrías depuradas. El segundo fue generacional: se formó en las escuelas de bellas artes de Lisboa y Oporto un grupo de arquitectos que cambió el repertorio ecléctico por una concepción declaradamente moderna. El tercero fue político, con la inestabilidad de la Primera República dando paso, en 1926, a una dictadura militar y, después, al Estado Novo.
En Lisboa, nombres como Luís Cristino da Silva, Cassiano Branco, Porfírio Pardal Monteiro, Jorge Segurado, Cottinelli Telmo y los hermanos Carlos y Guilherme Rebelo de Andrade afirmaron el nuevo lenguaje. En Oporto, el impulso renovador partió de figuras como Morais Soares y Cunha Leão, ganando dinamismo decisivo cuando Carlos Ramos dirigió la Escuela de Bellas Artes — una magistratura que está en el origen de la futura Escuela de Oporto.
Obras de referencia
La obra habitualmente considerada inaugural es el Cineteatro Capitólio, en el Parque Mayer, diseñado por Cristino da Silva (dibujado a partir de 1925, inaugurado en 1931), cuya estructura de hormigón armado se debe al ingeniero Belard da Fonseca. Cassiano Branco firmó el Éden-Teatro y diversos edificios de marcada plasticidad. Pardal Monteiro diseñó el Instituto Superior Técnico (1929-1941), conjunto que fue determinante para la aceptación de la arquitectura moderna por parte del poder y la iniciativa privada, y más tarde la Iglesia de Nossa Senhora de Fátima, con vidrieras de Almada Negreiros. Jorge Segurado dibujó el Liceo Dona Filipa de Lencastre (1937) y colaboró en la Casa da Moeda.
El Modernismo portugués raramente fue un racionalismo puro: nació mestizo, cruzando la depuración funcionalista con la ornamentación Art Déco y, más tarde, con la monumentalidad que el régimen exigía.
Entre la modernidad y el nacionalismo
La consolidación del Estado Novo introdujo una tensión decisiva. El régimen, a través de António Ferro y del Secretariado de Propaganda Nacional, supo atraer a los artistas modernos, pero favoreció progresivamente una estética nacionalista, monumental y de inspiración clásica. Muchos de los arquitectos que habían pionereado la ruptura — incluyendo a Cottinelli Telmo, autor del desaparecido pabellón central y del Padrão dos Descobrimentos para la Exposición del Mundo Portugués de 1940 — acabaron por moderar el lenguaje racionalista, dando cuerpo al llamado «portugués suave». Esta inflexión está en el centro de la arquitectura del Estado Novo y explica por qué la historiografía de las décadas de 1960 leyó el período como un retroceso frente a las vanguardias internacionales.
La retomada de la agenda moderna se haría sobre todo a partir de finales de los años 1940 y a lo largo de la década de 1950, abriendo camino a la arquitectura contemporánea en Portugal. Vista a distancia, la experiencia modernista dejó un legado doble: un conjunto notable de edificios urbanos, hoy protegidos, y la formación de una cultura arquitectónica que haría posible el prestigio internacional alcanzado por la arquitectura portuguesa en la segunda mitad del siglo XX.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuál es considerado el primer edificio modernista portugués?
- El Cineteatro Capitólio, en Lisboa, diseñado por Luís Cristino da Silva e inaugurado en 1931, es generalmente señalado como la primera obra modernista construida en Portugal, combinando lenguaje moderno e influencias Art Déco.
- ¿Quiénes fueron los principales arquitectos del Modernismo en Portugal?
- Destacan Luís Cristino da Silva, Cassiano Branco, Carlos Ramos, Porfírio Pardal Monteiro, Jorge Segurado, Cottinelli Telmo y los hermanos Rebelo de Andrade, activos principalmente a partir de finales de la década de 1920.
- ¿Por qué el Modernismo entró en tensión con el Estado Novo?
- A partir de los años 1930, el régimen promovió una estética nacionalista y monumental que llevó a varios arquitectos modernistas a moderar el lenguaje racionalista, generando un período de síntesis entre modernidad y nacionalismo.