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Los rollos manuelinos de Portugal

Los rollos manuelinos de Portugal: columnas de piedra labradas a principios del siglo XVI como símbolos del poder municipal y del gusto regio de D. Manuel I.

Los rollos manuelinos de Portugal
Vitor Oliveira from Torres Vedras, PORTUGAL, CC BY-SA 2.0 — Wikimedia Commons

Los rollos manuelinos constituyen uno de los legados más expresivos del reinado de D. Manuel I (1495–1521) en el paisaje urbano portugués. Dispersos por las plazas de las villas, estas columnas de piedra reunían en una sola pieza dos dimensiones inseparables de la vida municipal antigua: eran, al mismo tiempo, símbolo de la autonomía del concejo e instrumento visible de la justicia que esa autonomía confería. El apogeo artístico de la tipología coincide con las primeras décadas del siglo XVI, cuando el gusto regio y la reforma administrativa de la Corona se conjugaron para multiplicar ejemplares labrados en el exuberante lenguaje del estilo manuelino.

La reforma de los fueros y el gusto regio

La gran oleada de construcción de rollos manuelinos no fue accidental. Entre 1497 y 1520, D. Manuel I llevó a cabo una vasta reforma de los fueros —las cartas que fijaban derechos, tributos y jurisdicciones de cada concejo—, sustituyendo cientos de documentos medievales por nuevos fueros regios. Muchas villas aprovecharon la ocasión para erigir o renovar su rollo, señalando en piedra la nueva carta. La columna dejaba de ser solo el lugar del castigo público para afirmarse como monumento de prestigio, ostentando los emblemas del monarca.

De ahí la recurrencia, en estos rollos, de la esfera armilar —divisa personal de D. Manuel I— y de la cruz de la Orden de Cristo. Más que ornamento, estos símbolos inscribían la presencia y la centralización del poder regio en el corazón del espacio municipal, vinculando la libertad local a la autoridad de la Corona. El rollo se convertía, así, en una declaración política en piedra.

Lenguaje decorativo y ejemplares notables

Estructuralmente, el rollo se compone de base escalonada, fuste y remate. Es en el fuste y en el remate donde el manuelino imprime su marca: torsiones helicoidales que hacen que la columna parezca enrollarse sobre sí misma, cuerdas y nudos que evocan la temática marítima de la expansión, escamas, perlas, cardos y elementos vegetalistas tratados con naturalismo. El remate, clasificado por los investigadores en variantes como la jaula, la huso o la piña, culmina a menudo en la esfera armilar.

Entre los ejemplares mejor documentados se cuenta el rollo de Vila Nova de Foz Côa, mandado erigir en 1514 con motivo del tercer fuero de la villa, con base octogonal, fuste labrado y remate en esfera armilar coronada por flor de lis —clasificado Monumento Nacional desde 1910. En Elvas, el rollo quinientista de mármol, con brazos de hierro en forma de cabezas de dragón, fue desmontado en 1872 y reconstruido en 1942 a partir de piezas originales conservadas en el museo municipal. Estos dos casos ilustran destinos opuestos y frecuentes: la supervivencia in situ y la reconstitución posterior.

El caso de Évora y el destino de la tipología

El rollo de Évora, que se alzaba en la actual Plaza del Giraldo, junto a los antiguos palacios del concejo, compartió el destino de muchos de sus homólogos alentejanos: fue suprimido durante las profundas transformaciones urbanas del siglo XIX. A partir de la implantación del liberalismo, en 1834, el rollo pasó a ser leído como emblema de un poder arbitrario a abolir, y numerosos ejemplares fueron deliberadamente demolidos.

Esta oleada de destrucciones explica por qué muchos rollos manuelinos han llegado hasta nuestros días fragmentados, desplazados o reconstituidos. El reconocimiento patrimonial vino tardíamente a compensar esas pérdidas: el Decreto n.º 23.122, de 1933, ordenó clasificar en bloque todos los rollos del territorio nacional aún desprotegidos. Para una visión de conjunto de la tipología, de sus variantes y de su función cívica, véase la página dedicada a los rollos.

Preguntas frecuentes

¿Qué distingue a un rollo manuelino de los demás?
El rollo manuelino se caracteriza por su fuste torsado, de torsión helicoidal, y por un repertorio decorativo de cuerdas, esferas, escamas, perlas y cardos, rematado frecuentemente por una esfera armilar o por la cruz de la Orden de Cristo, emblemas del reinado de D. Manuel I.
¿Por qué muchos rollos datan de principios del siglo XVI?
La reforma de los fueros promovida por D. Manuel I, entre 1497 y 1520, llevó a numerosas villas a erigir o rehacer su rollo en piedra para señalar la nueva carta, multiplicando los ejemplares labrados en el lenguaje manuelino.
¿Aún existe el rollo manuelino de Évora?
No en su lugar original. El rollo de Évora, que se alzaba en la actual Plaza del Giraldo, fue retirado durante las transformaciones urbanas del siglo XIX, al igual que muchos de sus homólogos alentejanos suprimidos tras el liberalismo.

Fuentes

  1. Pelourinho — Wikipédia
  2. Estilo manuelino — Wikipédia
  3. Pelourinhos da Beira Interior (Açafa, n.º 6)