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Arqueología
Templo romano de Évora
El templo romano de Évora, conocido popularmente como Templo de Diana, es el monumento romano mejor conservado de Portugal, ubicado en el centro histórico…
- Ubicación
- Évora, Évora
- Construcción
- século I d.C.
- Estilo
- Romano (ordem coríntia)
En el corazón del centro histórico de Évora, en el punto más alto de la ciudad, se alzan las catorce columnas corintias del templo romano — el monumento de época romana mejor conservado en territorio portugués y una de las imágenes más reconocibles del Portugal romano. Aunque la tradición popular lo conoce como «Templo de Diana», ninguna evidencia arqueológica respalda esta atribución.
Origen y arquitectura
El templo fue construido en el siglo I d.C., durante el periodo en que Ebora Liberalitas Iulia se consolidaba como una de las ciudades más importantes de la provincia de Lusitania. Ubicado en el foro, estaría asociado al culto imperial, práctica común en las urbes romanas que rendía homenaje al emperador y a la casa imperial — de ahí la hipótesis, hoy dominante, de una dedicación a Augusto.
Se trata de un templo de planta rectangular, hexástilo (seis columnas en la fachada) y períptero, asentado sobre un alto podio de unos 25 por 15 metros. Las columnas, de orden corintio, presentan fustes estriados en granito local, mientras que los capiteles y las basas fueron labrados en mármol blanco de la región de Estremoz — una combinación de materiales que revela tanto la ingeniería romana como el aprovechamiento de los recursos del Alentejo.
La supervivencia del templo se debe menos a la veneración que a la reutilización: fue precisamente cuando dejó de ser un templo que sus columnas quedaron protegidas.
Mil años de transformaciones
Abandonado hacia el siglo IV y parcialmente arruinado en los siglos siguientes, el edificio conoció una larga serie de reutilizaciones. Durante la presencia islámica formó parte de las defensas de la alcazaba; tras la reconquista cristiana fue absorbido por el caserío medieval y, entre los siglos XIV y 1836, sirvió como matadero municipal. Sus columnas llegaron a estar embutidas en muros de mampostería, lo que explica el notable estado de conservación de los elementos que aún hoy vemos.
El redescubrimiento del templo como monumento clásico ocurrió en el siglo XIX. A partir de 1871, bajo la dirección del arquitecto italiano Giuseppe Cinatti, se demolieron las estructuras medievales que lo rodeaban, exponiendo el podio y la columnata. En 1910 fue declarado Monumento Nacional. Ya en el siglo XX, las campañas arqueológicas dirigidas por Theodor Hauschild aclararon la planta original y desmontaron definitivamente el mito de Diana, situándolo en el contexto del foro imperial.
Significado y contexto
El templo es el testimonio más elocuente de la romanización del Alentejo y dialoga con otros vestigios de la misma época repartidos por el país, como las ruinas romanas de Conímbriga, el mayor yacimiento excavado de Portugal. Para comprender el lugar de este monumento en el marco más amplio de la ocupación romana, vale la pena explorar la temática de la arqueología romana en Portugal.
Hoy el templo no se entiende de forma aislada, sino como pieza de un conjunto urbano excepcional: forma parte del centro histórico de Évora, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1986, junto con la cercana Catedral de Évora, el palacio episcopal y el caserío que creció sobre la antigua trama romana. Esta continuidad de usos a lo largo de dos milenios hace del templo, más que una ruina, un documento vivo de la historia de Évora.
Preguntas frecuentes
- ¿El templo romano de Évora estuvo realmente dedicado a la diosa Diana?
- No. La denominación «Templo de Diana» proviene de una leyenda creada en el siglo XVII por el sacerdote Manuel Fialho. La investigación arqueológica asocia el monumento al culto imperial, probablemente en honor a Augusto.
- ¿Por qué se conservó tan bien el templo?
- Por haber sido integrado en las murallas medievales y utilizado como fortaleza, y posteriormente como matadero municipal entre los siglos XIV y 1836. Este uso envolvió las columnas en muros que, paradójicamente, las protegieron.
- ¿Cuántas columnas quedan en pie?
- Se conservan catorce columnas corintias sobre el podio, con fustes de granito y capiteles y basas de mármol de Estremoz.
Fuentes
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