Arqueología

Minas Romanas de Tresminas

Las Minas Romanas de Tresminas, en Vila Pouca de Aguiar, constituyen el mayor complejo minero aurífero romano de Portugal, con cortas, galerías y acueductos.

Minas Romanas de Tresminas
Pedro from Maia (Porto), Portugal, CC BY 2.0 — Wikimedia Commons

En las laderas graníticas de la Serra da Padrela, en pleno corazón de Trás-os-Montes, se abren las mayores heridas que la minería romana dejó en territorio portugués. Las Minas Romanas de Tresminas, en la freguesía homónima del municipio de Vila Pouca de Aguiar, constituyen el más vasto y mejor conservado complejo de extracción aurífera de época romana en Portugal, y uno de los más notables de todo el occidente del Imperio. Por aquí pasó, durante aproximadamente siglo y medio, uno de los mayores esfuerzos de ingeniería minera de la Antigüedad.

Un coloso de extracción aurífera

La explotación comenzó alrededor del 20 a.C., tras la pacificación del noroeste peninsular por Augusto, y se prolongó hasta finales del siglo II o principios del siglo III d.C., ya bajo Septimio Severo. El método dominante fue la minería a cielo abierto, que horadó en la roca tres enormes cortas orientadas según las vetas mineralizadas: la Corta de Covas, con unos 430 metros de longitud, la Corta da Ribeirinha, que supera los 100 metros de profundidad, y la más modesta Corta dos Laginhos. A ellas se asocia una red de galerías subterráneas —entre las cuales la Galería do Pilar, con cerca de 300 metros— excavadas en el afloramiento para alcanzar los filones más ricos.

Lo que se buscaba era oro, pero el mineral contenía también plata y plomo, recuperados como subproductos en el tratamiento de la roca. Las estimaciones de producción apuntan a varios miles de kilogramos de oro a lo largo de la vida de la mina, cifra que ayuda a explicar el peso estratégico que estas explotaciones tenían en la economía imperial.

Ingeniería del agua y del mineral

Más que excavar la montaña, los ingenieros romanos supieron dominar el agua —sin ella, ni la roca cedía ni el oro se separaba.

La operación dependía de un sofisticado sistema hidráulico. Acueductos, presas y depósitos traían el agua necesaria para los trabajos de desmonte y, sobre todo, para el lavado del mineral triturado. En torno a las cortas se identifican aún zonas de tratamiento equipadas con molinos de cuatro pilares, áreas habitacionales que devolvieron cerámicas y monedas de principios del siglo I d.C., e incluso vestigios interpretados como un pequeño anfiteatro. La presencia de la Legio VII Gemina atestigua el control militar directo que Roma ejercía sobre un recurso tan preciado.

Esta lógica de explotación estatal y a gran escala acerca Tresminas a otros grandes distritos mineros del Imperio. El modelo se enmarca en la tradición de la arqueología minera romana, bien ilustrada también por las minas de cobre de Aljustrel y su estatuto de Vipasca, en el Alentejo, cuyas tablas de bronce nos transmitieron el reglamento legal de la actividad minera.

Memoria arqueológica y reconocimiento

Tresminas permaneció prácticamente intacta desde el fin de la explotación antigua, lo que la convierte en un testimonio excepcional para el estudio de la tecnología minera romana. Desde la década de 1980 el yacimiento es objeto de campañas sistemáticas, incluyendo prospecciones y, más recientemente, levantamientos no invasivos con escaneo láser 3D del terreno y de las galerías. El conjunto está hoy musealizado e integrado en recorridos de visita, en un territorio donde el legado romano se extiende a otros hitos cercanos, como el singular santuario rupestre de Panóias y el monumental puente romano de Chaves.

Reconocidas como Inmueble de Interés Público desde 1997, las minas fueron elevadas a Monumento Nacional en 2024, consagración que refleja su lugar destacado en la arqueología romana portuguesa. Más que un yacimiento arqueológico, Tresminas es un paisaje entero moldeado por la ambición de Roma y por el brillo del oro que supo extraer de él.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se encuentran las Minas de Tresminas?
Se localizan en la freguesía de Tresminas, municipio de Vila Pouca de Aguiar, distrito de Vila Real, en la Serra da Padrela, al norte de Portugal.
¿Qué se extraía en Tresminas?
Principalmente oro, aunque el mineral contenía también plata y plomo, recuperados como subproductos durante el tratamiento de la roca aurífera.
¿Cuándo estuvieron activas las minas?
La explotación intensiva tuvo lugar entre aproximadamente el 20 a.C., tras la conquista augustea, y finales del siglo II o principios del siglo III d.C., en tiempos de Septimio Severo.

Fuentes

  1. Minas romanas de Tresminas — Wikipédia
  2. Complexo Mineiro Romano de Tresminas — Município de Vila Pouca de Aguiar
  3. Minas Romanas de Tresminas — SIPA / DGPC