Arqueología

Arqueología náutica y subacuática

La arqueología náutica y subacuática en Portugal: pecios, puertos y construcción naval estudiados en las aguas atlánticas, estuarinas y lagunares del territorio.

Arqueología náutica y subacuática
Annayu Maharani, CC BY-SA 4.0 — Wikimedia Commons

La arqueología náutica y subacuática estudia los vestigios materiales de la relación entre las comunidades humanas y el agua, con particular atención a las embarcaciones, las cargas, los puertos y las estructuras conservados en medio sumergido. Para un país de larga fachada atlántica y densa red fluvial y lagunar como Portugal, este es uno de los campos más fértiles y, al mismo tiempo, más frágiles del patrimonio arqueológico nacional: en el lecho de ríos, estuarios y del mar reposa un archivo material de la pesca, del comercio costero y de la expansión marítima que difícilmente sobrevive en contexto terrestre.

Conviene distinguir los dos términos que dan nombre a la disciplina. La arqueología náutica se centra en los barcos y en la cultura de la navegación —arquitectura naval, técnicas de construcción, equipamiento de a bordo— con independencia de que los hallazgos estén o no bajo el agua. La arqueología subacuática se define por el medio: es la investigación llevada a cabo en ambiente sumergido, que tanto puede incidir sobre un pecio como sobre un muelle sepultado, un conjunto de ánforas o una antigua línea de costa entretanto anegada. Los dos ámbitos se cruzan con frecuencia, pero no son sinónimos.

Un archivo en el fondo de las aguas

La particularidad de los sitios sumergidos reside en la conservación. La ausencia de oxígeno en los sedimentos saturados de agua preserva materia orgánica —madera, cordajes, cestería, restos alimentarios— que en tierra desaparecería por completo. Un pecio funciona, por ello, como una cápsula del tiempo: congela en un instante un barco, su carga y la vida cotidiana de la tripulación. Este potencial es también su vulnerabilidad, pues la exposición al oxígeno, los dragados y el expolio comprometen irremediablemente los contextos.

Cada pecio es una fotografía involuntaria de un día preciso: la carga estibada, las herramientas en uso y la comida interrumpida, tal como estaban en el momento del desastre.

La diversidad de medios en Portugal es notable. El estuario del Tajo guarda vestigios desde la Antigüedad, entre ellos el célebre pecio identificado con la nao Nossa Senhora dos Mártires, perdida en la barra de Lisboa en 1606. La laguna de Aveiro constituye un caso singular de arqueología portuaria y de pecios medievales y modernos, protegidos por la colmatación que selló los contextos. En el Algarve, el estuario del río Arade reúne una secuencia de pecios estudiados en campañas sucesivas, de cronologías que van de la época romana al siglo XIX. En el Atlántico medio, en cambio, la bahía de Angra do Heroísmo, en las Azores, se ha revelado como uno de los yacimientos arqueológicos subacuáticos más ricos del territorio, con varios barcos hundidos en una ensenada que servía de fondeadero a las carreras de la India y del Brasil.

De la práctica del buceo a la gestión científica

La gestión pública de esta disciplina en Portugal se estructuró a partir de la década de 1980, en el ámbito del Museo Nacional de Arqueología, y se consolidó con la creación del Centro Nacional de Arqueología Náutica y Subacuática (CNANS), dirigido durante años por Francisco Alves. Hoy integrado en la orgánica de la Dirección General del Patrimonio Cultural, el CNANS realiza el seguimiento de hallazgos fortuitos, proyectos de investigación, situaciones de emergencia y grandes obras en el litoral, además de mantener la Carta Arqueológica Subacuática de Portugal.

Un hito decisivo fue la ratificación, en 2006, de la Convención de la UNESCO de 2001 para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. Este instrumento consagra principios esenciales: la preferencia por la preservación in situ, la prohibición de la explotación comercial de los sitios y la cooperación internacional en la investigación. Portugal fue uno de los primeros Estados europeos en vincularse, alineando su legislación con una visión de los pecios no como tesoros a explotar, sino como bienes culturales de interés colectivo.

Pecios, puertos y saber naval

La contribución de la disciplina trasciende el registro de desastres. El estudio de las maderas y de las técnicas de ensamblaje de los cascos ilumina la evolución de la construcción naval, en diálogo directo con el saber hacer del arte naval tradicional que aún hoy se practica en los astilleros portugueses. Las cargas —ánforas, cerámicas, artillería, monedas— documentan rutas comerciales y contactos entre regiones. Y los contextos portuarios sepultados, como los identificados en obras urbanas junto a frentes ribereños, revelan el funcionamiento de los fondeaderos a lo largo de los siglos. Entendida así, la arqueología náutica y subacuática portuguesa lee, en el silencio del fondo de las aguas, capítulos de la historia que ninguna otra fuente permite reconstituir.

Preguntas frecuentes

¿Qué distingue la arqueología náutica de la arqueología subacuática?
La arqueología náutica estudia las embarcaciones y la cultura ligada a la navegación, hayan sido hallados o no los vestigios bajo el agua. La arqueología subacuática designa cualquier investigación realizada en medio sumergido, que puede incluir puertos, ánforas, estructuras o ciudades, y no solo barcos.
¿Quién gestiona el patrimonio arqueológico sumergido en Portugal?
La gestión pública corresponde a la Dirección General del Patrimonio Cultural, sobre todo a través del Centro Nacional de Arqueología Náutica y Subacuática (CNANS), responsable de hallazgos fortuitos, proyectos de investigación y seguimiento de obras costeras.
¿Se ha adherido Portugal a la convención de la UNESCO sobre patrimonio subacuático?
Sí. Portugal ratificó en 2006 la Convención de la UNESCO de 2001 para la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático, comprometiéndose con la preservación in situ y con la lucha contra la explotación comercial de los sitios sumergidos.

Fuentes

  1. DGPC — Centro Nacional de Arqueologia Náutica e Subaquática (CNANS)
  2. UNESCO — Convenção de 2001 para a Proteção do Património Cultural Subaquático
  3. Comissão Nacional da UNESCO — Património Cultural Subaquático em Portugal