Patrimonio Mundial
Arte Ecuestre en Portugal
La equitación clásica portuguesa con el caballo Lusitano, inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO en 2024.
La arte ecuestre en Portugal es una forma de equitación clásica que combina funcionalidad y estética en una relación de armonía y respeto entre jinete y caballo, conducida sin recurrir a la fuerza. El 3 de diciembre de 2024, durante la 19ª sesión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial, reunido en Asunción (Paraguay), la UNESCO inscribió esta práctica en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, bajo la referencia 02079. Se convirtió así en uno de los elementos del patrimonio cultural inmaterial de Portugal reconocidos internacionalmente.
Una tradición codificada en el siglo XVIII
Aunque la equitación tiene raíces profundas en la cultura portuguesa, su forma clásica se consolidó en la segunda mitad del siglo XVIII. D. Pedro de Alcántara de Meneses, 4º Marqués de Marialva y estribo mayor de D. José I, tuvo un papel decisivo en el perfeccionamiento de la Real Picaria, la antigua academia ecuestre de la corte. De su influencia nació la expresión “montar a la Marialva”, aún hoy usada para designar el estilo portugués. Sus principios fueron fijados por escrito por Manuel Carlos de Andrade en la obra Luz da Liberal e Nobre Arte da Cavallaria (1790), uno de los tratados de referencia de la equitación europea.
La práctica se distingue por la posición equilibrada del jinete en la silla, por el traje tradicional y por los arreos propios, diferentes a los de otras escuelas. Incluye además variantes como el monte a la amazona, conducido exclusivamente por mujeres en una silla de montar lateral.
La arte ecuestre portuguesa no busca dominar al caballo, sino dialogar con él: la obediencia es fruto de la comunicación y la colaboración, nunca de la coacción.
El caballo Lusitano
En el centro de esta tradición está el Pura Sangre Lusitano, raza autóctona valorada por su flexibilidad, docilidad y prontitud en la respuesta a las ayudas del jinete — cualidades indispensables para los movimientos de la alta escuela. La cría, selección y tratamiento de estos animales involucra a una vasta comunidad de criadores, veterinarios, campinos y artesanos que producen sillas, arreos y trajes, asegurando la continuidad de la práctica.
Salvaguardia y transmisión
El conocimiento se transmite a través de academias, escuelas y centros ecuestres, en Portugal y en más de veinte países, complementado por tratados, libros y manuales. La Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre, ubicada en los jardines del Palacio Nacional de Queluz, es la principal guardiana de este legado y ofrece regularmente espectáculos públicos. La tradición también se manifiesta en romerías, ferias y fiestas, destacando la Feria Nacional del Caballo, en Golegá.
El proceso de candidatura, iniciado en 2015, resultó de una colaboración entre la Asociación Portuguesa de Criadores del Caballo Pura Sangre Lusitano, Parques de Sintra — Monte da Lua y el municipio de Golegá. En 2021, la arte ecuestre fue integrada en el Inventario Nacional del Patrimonio Cultural Inmaterial, paso previo a la inscripción internacional. Junto a otras expresiones vivas como la cetrería y el cante alentejano, refuerza la presencia portuguesa en el Patrimonio Mundial e Inmaterial de la UNESCO.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuándo fue inscrita la arte ecuestre en Portugal en la UNESCO?
- Fue inscrita en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad el 3 de diciembre de 2024, durante la 19ª sesión del Comité Intergubernamental, reunido en Asunción, Paraguay.
- ¿Qué caballo está asociado a la arte ecuestre portuguesa?
- El Pura Sangre Lusitano, raza flexible, dócil y reactiva a las ayudas del jinete, que está en el centro de esta tradición y de la llamada equitación 'a la Marialva'.
- ¿Dónde se puede ver la arte ecuestre portuguesa?
- La Escuela Portuguesa de Arte Ecuestre, con sede en el Palacio Nacional de Queluz, ofrece espectáculos y entrenamientos públicos; la tradición también se manifiesta en ferias como la Feria Nacional del Caballo, en Golegá.