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Azulejo de mayólica (loza renacentista)
El azulejo de mayólica en Portugal: la técnica italiana del vidriado estannífero y la azulejería figurativa policroma de los siglos XVI y XVII en Lisboa.
La mayólica representa una ruptura técnica y estética en la historia de la azulejería portuguesa. Por mayólica (o loza) se entiende la vajilla y el azulejo de pasta cerámica revestidos por un vidriado blanco opaco, obtenido mediante la adición de óxido de estaño al barniz de plomo. Ese fondo opaco y luminoso, cocido en una segunda hornada, funcionaba como un lienzo sobre el cual el pintor podía aplicar directamente sus motivos, con pincel y tintas de óxidos metálicos. Fue esta libertad la que transformó el azulejo de elemento geométrico repetitivo en superficie narrativa y figurativa.
La técnica italiana y su difusión
La mayólica nació en la Italia renacentista, donde alcanzó una extraordinaria sofisticación en los centros de Faenza, Urbino y Deruta. Su introducción en la península ibérica se debe en gran medida al ceramista italiano Francisco Niculoso, activo en Sevilla desde finales del siglo XV, que rompió con las técnicas medievales de la cuerda seca y de la arista — heredadas de la tradición hispanomusulmana — para pintar libremente sobre el vidriado plano.
En Portugal, la importación inicial se hizo sobre todo desde Sevilla y los Países Bajos, pero a partir de mediados del siglo XVI surgen en Lisboa talleres capaces de una producción autónoma. Para ello fue decisivo el asentamiento en la capital de alfareros flamencos, portadores del saber técnico septentrional. La azulejería de mayólica recurría a una paleta característica de cinco colores estables a alta temperatura: el azul de cobalto, el verde de bronce, el morado o castaño de manganeso, el amarillo de antimonio y, con mayor dificultad, el rojo de hierro.
La gran exigencia de la mayólica reside en su irreversibilidad: el pigmento es absorbido por el vidriado aún en polvo, sin posibilidad de corrección, por lo que cada pincelada tenía que ser definitiva — una pintura sin titubeos.
Las grandes obras del Renacimiento y el Manierismo
La producción portuguesa de mayólica del siglo XVI dejó conjuntos de notable ambición. El ejemplo paradigmático es el Retablo de Nuestra Señora de la Vida, datado en 1580 y atribuido al pintor Marçal de Matos, procedente de la desaparecida Iglesia de Santo André, en Lisboa, y hoy pieza central del Museu Nacional do Azulejo. Compuesto por unos 1498 azulejos, simula en trampantojo un retablo arquitectónico de columnas y nichos, con una Adoración de los pastores en el centro y una Anunciación inspirada en un grabado de Caraglio a partir de Tiziano — testimonio directo de la circulación de modelos italianos.
De la misma generación son los paneles de la Capilla de São Roque, en la Iglesia de São Roque, en Lisboa, firmados y datados por Francisco de Matos en 1584. Allí, en lugar de escenas religiosas, se despliega un repertorio de gusto manierista — grutescos, hojas de acanto, putti, ánforas, obeliscos y medallones — que demuestra el dominio de la decoración ornamental según el vocabulario anticuario difundido por toda Europa. Otros conjuntos, como los paneles mitológicos de la Quinta da Bacalhoa (1565), confirman el gusto profano y erudito que la técnica permitía.
Del figurativo policromo al patrón azul y blanco
A pesar del virtuosismo de estas piezas únicas, la mayólica resultó ser también el soporte ideal para la producción en serie. En el cambio del siglo XVI al XVII, los talleres lisboetas desarrollaron los primeros azulejos de patrón del siglo XVII, módulos policromos que, combinados en mallas geométricas, revestían paredes enteras de iglesias y palacios a un coste más asequible. La evolución técnica acompañó esta masificación, con el paso progresivo de vidriados ricos en plomo a vidriados de plomo-álcali.
La mayólica es, así, el tronco común de toda la azulejería moderna portuguesa: de ella derivan tanto la gran pintura figurativa del barroco como, más tarde, la depuración cromática del azul y blanco. En cuanto rama de las artes de la cerámica y la loza en Portugal, permanece como el momento fundacional en que el azulejo dejó de ser revestimiento para afirmarse como un lenguaje pictórico autónomo.
Preguntas frecuentes
- ¿Qué distingue al azulejo de mayólica de las técnicas anteriores?
- La mayólica recurre a un vidriado blanco opaco a base de estaño que permite pintar directamente sobre el azulejo, liberando la decoración de las compartimentaciones del alicatado y de la técnica de arista empleadas en el azulejo hispanomusulmán.
- ¿Cuándo llegó la técnica de la mayólica a Portugal?
- La técnica se difundió en la península ibérica a partir de finales del siglo XV, con producción propia en talleres de Lisboa desde mediados del siglo XVI, gracias sobre todo a los alfareros flamencos allí instalados.
- ¿Cuáles son las obras maestras de la mayólica portuguesa del siglo XVI?
- Destacan el Retablo de Nuestra Señora de la Vida (1580), atribuido a Marçal de Matos, y los paneles de grutescos de la Capilla de São Roque, firmados y datados por Francisco de Matos en 1584.