Períodos y Estilos

El Manierismo en Portugal

El Manierismo en Portugal (c. 1540-1650): la transición entre el Renacimiento y el Barroco, marcada por la sobriedad de la arquitectura llana y la Contrarreforma.

El Manierismo en Portugal
Vitor Oliveira from Torres Vedras, PORTUGAL, CC BY-SA 2.0 — Wikimedia Commons

El Manierismo fue el lenguaje artístico dominante en Portugal entre mediados del siglo XVI y mediados del siglo XVII, ocupando el intervalo entre la plenitud del Renacimiento y la exuberancia del Barroco. Más que un estilo decorativo, tradujo una sensibilidad nueva: la conciencia de que las reglas clásicas, lejos de ser un destino, podían doblarse, alargarse y recombinarse. En lugar del equilibrio sereno, el Manierismo cultivó la tensión, la elegancia calculada y, sobre todo en Portugal, una sobriedad severa que se convertiría en su seña distintiva.

De la bella manera a la Contrarreforma

La historiografía identifica tres momentos en la evolución del Manierismo portugués. En un primer tiempo, a partir de la década de 1540, se absorben los modelos italianos divulgados por los tratados de Sebastiano Serlio y de Vignola, leídos con avidez en los talleres regios. Sigue el «triunfo de la bella manera», en el que la forma alargada, la torsión de las figuras y la invención de los puntos de vista se asumen como valor propio. Por fin, con el Concilio de Trento y la afirmación de la Contrarreforma, el arte es llamado a un discurso más coherente y didáctico, al servicio de la predicación y de la claridad doctrinal.

En la pintura, esta trayectoria se aprecia en la obra de maestros como Gregório Lopes, Cristóvão de Figueiredo y Garcia Fernandes —a veces tan próximos que se confunden bajo la denominación de «Maestros de Ferreirim»— y, más tarde, en António Campelo, Gaspar Dias o Diogo de Contreiras, que renuevan la paleta cromática y dan nueva expresividad a las figuras sagradas.

La arquitectura llana

Es en la arquitectura donde el Manierismo portugués adquiere su rostro más original. La fachada se despoja de ornamento, se organiza por planos limpios y proporciones claras, en un registro al que se llamó arquitectura llana (arquitetura chã) —sobria por fuera, a menudo suntuosa por dentro, donde el azulejo y la talla dorada compensarían, en el siglo siguiente, la desnudez exterior—. Esta economía de medios servía tanto a la Iglesia de la Contrarreforma como al Estado, sobre todo durante la Unión Ibérica, al ser fácilmente reproducible en todo el imperio.

La gran lección del Manierismo portugués no está en lo que añade, sino en lo que quita: al desnudar el muro, transforma la sobriedad en un acto de gusto y de disciplina.

El punto de inflexión se sitúa en el claustro principal del Convento de Cristo, en Tomar, iniciado por Diogo de Torralva en 1554 y concluido por el italiano Filippo Terzi. Su composición en dos pisos de arcos serlianos se señala con frecuencia como la primera obra plenamente manierista del país. Terzi, ingeniero y arquitecto llegado de la corte, habría de marcar el paisaje religioso de Lisboa, en particular en el Mosteiro de São Vicente de Fora, comenzado en 1582 y modelo para las generaciones siguientes.

Templos de la Compañía de Jesús

La difusión del modelo de iglesia jesuita —espacio amplio, de nave única, pensado para la predicación— fue decisiva. La Igreja de São Roque, en Lisboa, erigida entre 1565 y 1587 con planta de Afonso Álvares y remate de Terzi, es ejemplar de esa fórmula: exterior contenido, interior donde sobrevive el único gran techo pintado manierista de la capital. En Coímbra, la Sé Nova, proyectada por Baltazar Álvares, repite el esquema con igual rigor. Cuando, en el siglo XVII, este vocabulario se cargue de movimiento y oro, quedará tendido el puente hacia la arquitectura barroca portuguesa, que heredaría del Manierismo la planta sobria sobre la cual hizo estallar la decoración.

Preguntas frecuentes

¿Qué distingue al Manierismo del Renacimiento en Portugal?
Mientras el Renacimiento buscaba el equilibrio y la armonía clásicos, el Manierismo tensiona esas reglas: alarga las figuras en la pintura, multiplica los puntos de vista y, en la arquitectura, depura la fachada hasta una sobriedad casi desnuda, la llamada arquitectura llana (arquitetura chã).
¿Quiénes fueron los principales arquitectos manieristas portugueses?
Diogo de Torralva, autor del claustro principal del Convento de Cristo en Tomar; el italiano Filippo Terzi, vinculado a São Vicente de Fora; y Baltazar Álvares, responsable de la Sé Nova de Coímbra.
¿Cuándo comenzó y terminó el Manierismo portugués?
Se afirmó a partir de mediados del siglo XVI y se prolongó hasta mediados del siglo XVII, atravesando el período de la Unión Ibérica (1580-1640) y la difusión del modelo de iglesia jesuita.

Fuentes

  1. Maneirismo em Portugal — Wikipédia
  2. História da arquitetura em Portugal — Wikipédia
  3. Igreja de São Roque — e-Chiado