Arqueología
Vías romanas
Las vías romanas en el territorio portugués: la red viaria de Lusitania y Gallaecia, los miliarios, los puentes y el Itinerario de Antonino.
La red viaria romana fue uno de los instrumentos más duraderos de la integración del occidente de la Península Ibérica en el Imperio. Construida entre finales del siglo I a.C. y el siglo III, articulaba la provincia de Lusitania y el sur de Gallaecia, conectando los principales núcleos urbanos — Olisipo (Lisboa), Ebora (Évora), Scallabis (Santarém), Conimbriga, Bracara Augusta (Braga), Aquae Flaviae (Chaves) — con puertos, minas y la capital provincial, Emerita Augusta (Mérida). Más que simples caminos, las vías eran obras de ingeniería al servicio de la administración, el ejército y el comercio.
Una red al servicio del Estado
El conocimiento que hoy tenemos de la red viaria se basa principalmente en el Itinerario de Antonino, un registro de las rutas imperiales con sus respectivas estaciones (mansiones) y distancias expresadas en millas romanas (unos 1480 metros). De los 372 itinerarios compilados en el documento, 34 corresponden a Hispania, y alrededor de once cruzaban el actual territorio portugués. Entre los ejes principales destacan la Vía XVI, que unía Olisipo con Emerita Augusta, y el conjunto de vías del noroeste — la Vía XVII por Chaves, la Vía XVIII o Vía Nova por el Gerês y la Vía XIX por Ponte de Lima — que conectaban Bracara Augusta con Asturica Augusta (Astorga).
Contrariamente a la imagen habitual de una calzada uniforme, la mayoría de las vías hispánicas tenían pavimento de tierra apisonada o gravilla, reservándose el empedrado para tramos urbanos, pendientes y cruces difíciles.
Técnica y materiales
La construcción se adaptaba al terreno. Sondeos en tramos como el de la Vía XVIII revelaron estratos variables — arenas, guijarros de río y gravilla más gruesa — asentados a menudo directamente sobre la roca madre, sin las zanjas de drenaje y la estratigrafía rígida descritas para Italia. Esta plasticidad explica por qué tantos segmentos se confunden hoy con caminos medievales: la vía romana era, ante todo, una solución práctica para mover personas y mercancías a lo largo de cientos de kilómetros.
Miliarios y puentes
Los miliarios son el testimonio más seguro de la red. Eran columnas de piedra, frecuentemente de unos dos metros, que marcaban las millas y exhibían inscripciones con el nombre del emperador, distancias y referencias a obras de reparación. Se calcula que sobreviven alrededor de cuatrocientos en Portugal, concentrados al norte del Duero. La Vía Nova o Geira, que atraviesa el Parque Nacional da Peneda-Gerês, reúne más de un centenar de estos hitos aún in situ, siendo la vía mejor conservada de la Península.
Indisociables de las vías están los puentes romanos, muchos de los cuales continuaron en uso durante siglos — como el notable puente romano de Chaves, sobre el Támega, en la antigua Aquae Flaviae. El trazado viario estructuró además el poblamiento: estaciones como Bobadela o los grandes centros urbanos estudiados por la arqueología del Portugal romano deben su importancia a su posición en estos ejes.
Un legado que perdura
La red viaria moldeó de forma duradera la geografía de Portugal. Numerosos caminos medievales, rutas de peregrinación e incluso carreteras modernas siguen trazados heredados de Roma, y el estudio de sus vestigios — integrado en la arquitectura romana en Portugal — sigue aportando datos decisivos sobre la economía, la administración y la circulación en la Antigüedad. Cada miliario recuperado, cada tramo de calzada identificado, es una pieza que permite reconstruir el diseño de un imperio a escala del paisaje.
Preguntas frecuentes
- ¿Cuántas vías romanas atravesaban el actual territorio portugués?
- El Itinerario de Antonino registra alrededor de 34 rutas para Hispania, de las cuales aproximadamente 11 cruzaban el territorio que hoy corresponde a Portugal, articulando Lusitania y el sur de Gallaecia.
- ¿Cuál es la vía romana mejor conservada en Portugal?
- La Vía Nova o Geira (Vía XVIII), entre Braga y Astorga, que atraviesa la sierra del Gerês por la Portela do Homem, está considerada la mejor preservada de la Península Ibérica, con más de un centenar de miliarios aún in situ.
- ¿Qué son los miliarios?
- Son columnas de piedra colocadas a lo largo de las vías para señalar distancias en millas romanas. Por tener inscripciones y origen indiscutiblemente romano, son la prueba más segura del trazado de las antiguas calzadas.