Monumentos
Acueducto de los Pegões
Acueducto de los Pegões, en Tomar: obra manierista de Filipe Terzi que abasteció al Convento de Cristo con 180 arcos sobre el valle de los Pegões.
El Acueducto de los Pegões, también conocido como Acueducto del Convento de Cristo, se alza al oeste de Tomar y constituye una de las obras de ingeniería hidráulica más ambiciosas del período filipino en Portugal. Concebido para resolver un problema antiguo —la falta de agua corriente en lo alto del cerro donde se asienta el Convento de Cristo—, su silueta de doble arquería sobre el valle se ha convertido en una de las señas de identidad de la ciudad templaria.
Proyecto y construcción
La traza de la obra se atribuye a Filipe Terzi (Filippo Terzi), arquitecto mayor del Reino y responsable de diversas obras de ingeniería al servicio de la corona. El diseño se habría definido en la década de 1580, pero las obras no arrancaron hasta 1593, ya bajo el dominio de Felipe I de Portugal (Felipe II de España), en su calidad de maestre de la Orden de Cristo. La muerte de Terzi, en 1597, no interrumpió la obra: la dirección pasó a Pedro Fernandes de Torres y, a partir de 1616, a Diogo Marques Lucas.
Una primera fase quedó concluida hacia 1614, año en que el monarca habría visitado la obra; la campaña se cerró en 1619, marcada por la fuente monumental del Claustro Principal del convento, punto de llegada del agua.
Una máquina de agua sobre el valle
El acueducto se extiende a lo largo de unos seis kilómetros, captando agua en manantiales y conduciéndola por gravedad hasta el convento. Buena parte del recorrido discurre enterrada o a ras del suelo, pero es en los puntos donde atraviesa valles donde la obra se afirma monumental: los tramos aéreos suman unos 180 arcos.
El tramo más célebre salvó el valle de los Pegões. Allí, una hilera de arcos de medio punto se apoya sobre un segundo orden de arcos apuntados (ojivales), que a su vez descargan sobre macizos pilares de mampostería —los «pegões» que dan nombre al conjunto y que permitieron alcanzar unos 30 metros en el punto más profundo del valle.
La solución de superponer arcos de perfiles distintos no es un mero capricho estético: cada orden responde a una necesidad estructural diferente, distribuyendo el peso y la altura según la topografía del terreno.
La sobriedad de las líneas, la claridad geométrica y la contención decorativa inscriben el acueducto en la sensibilidad manierista que dominaba la arquitectura regia de finales del siglo XVI, en contraste con la exuberancia del estilo manuelino que aún marcaba las campañas anteriores del convento.
Significado y clasificación
Más que una infraestructura utilitaria, el acueducto integra el paisaje cultural de Tomar y prolonga la lectura del conjunto monástico más allá de las murallas. Es posible recorrer a pie el coronamiento de la arquería de los Pegões, experiencia rara entre los acueductos portugueses y que acerca al visitante a la escala de la obra.
Clasificado como Monumento Nacional, el acueducto forma parte del mismo territorio histórico que el castillo de Tomar y el convento, herencia de la presencia templaria y, después, de la Orden de Cristo. Por su ambición constructiva, se compara a menudo con otras grandes obras hidráulicas del país, como el acueducto de la Amoreira, en Elvas.
Preguntas frecuentes
- ¿Para qué servía el Acueducto de los Pegões?
- Se construyó para conducir agua desde manantiales lejanos hasta el Convento de Cristo, en Tomar, abasteciendo los claustros, las cocinas y la fuente del Claustro Principal.
- ¿Quién proyectó el Acueducto de los Pegões?
- La traza se atribuye al arquitecto mayor del Reino Filipe Terzi, autor del proyecto. La obra se prolongó tras su muerte, dirigida por Pedro Fernandes de Torres y, más tarde, por Diogo Marques Lucas.
- ¿Cuántos arcos tiene el acueducto?
- En total ronda los 180 arcos. El tramo más espectacular, sobre el valle de los Pegões, combina arcos de medio punto apoyados sobre un segundo orden de arcos apuntados, alcanzando unos 30 metros de altura.